Autoconocimiento, perdón, pareja, emociones y Un Curso de Milagros: las charlas de Gabriel Gowezniansky escritas para leer, y sus libros, para empezar gratis.

Para Un Curso de Milagros, expiar significa deshacer: liberarte de todo lo que te enseñaste en el pasado —familia, escuela, cultura, religión— para ver lo que eres ahora. Es un plan ya trazado en el que cada uno, al deshacer lo suyo, se vuelve testigo del no juicio para los demás.

Son las dos polaridades del plano energético: el femenino recibe, reposa y va hacia adentro; el masculino acciona y sale hacia afuera. Para crear hacen falta las dos, en un equilibrio dinámico, como una mano que se abre y se cierra.

Es quien empieza a sanar pero todavía perdona desde el ego, juzga a los otros y se cree especial, porque se considera su propio creador en lugar de creado por Dios. No es un fracaso: son pasos en falso que hay que dar, y la pequeña voluntad de sanar que ya apareció es suficiente.

Porque el ego proyecta. Lo que odias, niegas, temes o rechazas en otro está dentro de ti: si está en el otro, no es culpa mía. Cada persona funciona como un espejo, y cuando te animas a mirar adentro sin miedo puedes ver lo que rechazas, soltarlo y pasar de la proyección a la extensión.

Según Gabriel Gowezniansky, cuando una pareja se separa los dos lo quieren, aunque solo uno lo diga. La relación expresa el nivel de conciencia de ambos: en la separación se vive como conflicto y negociación; en la unidad los dos descubren que quieren lo mismo.

Porque dar y recibir ocurren a la vez: lo que enseñas, lo aprendes. Según Un Curso de Milagros, quien se ha curado se vuelve instrumento de curación, y hasta no enseñar lo que comprendió siente que no cumple su función. Y enseñar no es hablar tú: es hacerte a un lado y dejar que la voz hable.

Son cuatro planos de lo mismo: el cuerpo espiritual, lo eterno de donde todo emana; el mental, el plano creador; el energético, las polaridades que expanden lo que la mente crea; y el físico, la energía densificada donde todo se expresa.

Para Gabriel Gowezniansky somos creadores dentro de la creación: como conciencia colectiva elegimos, consciente o inconscientemente, el mundo que vivimos. Pero crear no es un acto individual del ego, sino crear en conciencia de unidad, después de sanar.