Recibir y accionar: el equilibrio para crear
Son las dos polaridades del plano energético: el femenino recibe, reposa y va hacia adentro; el masculino acciona y sale hacia afuera. Para crear hacen falta las dos, en un equilibrio dinámico, como una mano que se abre y se cierra.
Puntos clave
Como la mano de Rumi, tienes que abrirte y cerrarte: quedarte en un solo polo te desequilibra.
El equilibrio es dinámico, no un cincuenta y cincuenta: vivimos en un mundo de acción.
Cuando te silencias y vas al femenino, te baja la idea que buscabas.
Vivimos en el dos
Si el espíritu es el cero y la mente es el uno, la energía es el dos. En la unidad no se puede crear: para crear tiene que haber dos. Por eso muchas sabidurías antiguas hablaron de las polaridades: el yin y el yang, el masculino y el femenino, el activo y el pasivo, lo externo y lo interno, lo que se mueve y lo inmóvil.
Nosotros vivimos en el dos. Necesitamos descansar y accionar: nadie va a dormir cincuenta horas, pero tampoco nadie va a estar despierto cincuenta horas. Todo el tiempo la extensión de la mente de Dios se hace a través del femenino y el masculino, del reposo y la acción, del ir hacia adelante y el ir hacia adentro. Cuando tienes una idea, para manifestarla necesitas las dos energías.
El Brahman es muy antiguo, y tiene dos aspectos (…). Uno es Purusha (Macho) y el otro es Prakriti (Hembra). Los dos son sin forma; pero sin ellos, ninguna forma es posible. Los dos son responsables de toda la creación, incluyendo la del brote más pequeño.
— Nisargadatta Maharaj, Balance Cero
La mano que se abre y se cierra
Hay una frase de Rumi que lo explica de maravilla. Dice que los dedos de la mano, al abrirse y cerrarse, muestran cómo funcionan los contrarios; que si la mano se mantiene siempre abierta o siempre cerrada es señal de enfermedad, y que estas dos cualidades nos son tan necesarias como las alas a los pájaros.
¿Qué significa esto? Que si estoy todo el tiempo en el masculino, cerrado, saliendo y tratando de aferrar algo, me enfermo. Y si estoy todo el tiempo en el femenino, sin hacer nada, en un estado planchado, también. El juego de la creación es un juego de las polaridades: tengo que salir hacia afuera e ir hacia adentro, tengo que abrirme y tengo que cerrarme. Y aprender a cerrarse es muy importante.
Cuando la mano está abierta, que es el femenino, está expandida: recibe. Cuando la cierro, estoy haciendo una acción, y eso es el masculino. El femenino contiene al masculino, porque lo recibe. Esto lo puedes ver en todos lados.
Un equilibrio dinámico, no un cincuenta y cincuenta
El cuerpo energético siempre expresa un equilibrio dinámico: ir hacia un lado e ir hacia el otro. No hace falta que sea mitad y mitad. Estamos diecisiete o dieciocho horas despiertos y seis dormidos; el porcentaje no importa, pero sirve para que veas que estamos en un mundo de acción. La mayor profundidad que podemos experimentar en este mundo es como creadores: desde la mente, generando potenciales que después podamos materializar.
Es tan simple como esto: si estuve parado todo el día, lo que quiero es sentarme; si estuve sentado, lo que quiero es pararme. O terminas un día de recibir y recibir, aunque no hayas movido el cuerpo, y dices «qué cansado estoy»: tienes que ir al femenino, tienes que descansar. El Tao lo dice así: conoce lo masculino, pero retorna al femenino. Muchas veces, por desconocer el plano sutil, estamos demasiado hacia afuera y nos damos poco espacio para ir hacia adentro.
El femenino es infinitamente más potente
Te cuento algo de mi experiencia. Cuando estaba estudiando todo esto y empezando a armar los cursos, había momentos en que emocionalmente colapsaba: aparecía la angustia, el miedo. Y yo pensaba: «para resolver esto me tengo que sentar a meditar dos horas, hasta que no quede nada». Me sentaba, y a los diez minutos estaba resuelto. Había ido al femenino. Como es la energía matriz, es muy rápido, aunque la mente crea que va a necesitar mucho más.
Lo mismo pasa cuando quieres crear algo: buscas, haces mil bocetos, y no llega. Y de pronto te silencias, te quedas ahí mirando hacia afuera, y te baja la idea. Eso es la conexión con el femenino. Por eso, si ves a alguien con la mirada perdida, no lo juzgues: quizás está en el femenino, recibiendo. El femenino es infinitamente más potente que el masculino.
Crear también es recibir lo que otros quieren vivir
La creación es colectiva: no puedes crear separado. Un creador, al estar en conexión con el femenino, recibe el masculino de los otros seres, es decir, lo que otros quieren hacer o experimentar. Piensa en Disney: a él o a su equipo se les ocurrió crear un parque para representar en grande los dibujitos que tanta gente había disfrutado en una pantalla pequeña. Conectó con lo que muchos querían vivir, lo llevó a la acción a través del masculino, y después la gente va, en un plano femenino, a experimentar pasivamente lo que alguien creó activamente. Se pasa del femenino al masculino y del masculino al femenino todo el tiempo.
Preguntas para indagar tus energías
Esto no es algo profundo: es algo básico, que se sabe hace miles de años. Mira a un niño: corre y corre, y cuando va al femenino, queda planchado. Ahora nos toca entenderlo y aplicarlo. Te dejo algunas preguntas:
¿En qué energías me siento más cómodo? ¿Con cuáles me muevo mejor?
¿Cómo estoy cuando salgo hacia afuera? ¿Qué energía aparece, y en qué ámbitos?
¿Cómo siento mi energía hacia adentro?
¿Con quiénes me gusta estar en la intimidad y con quiénes de fiesta?
Cada uno tiene un potencial infinito para indagar en sus energías y conocerlas.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que estar mitad en el femenino y mitad en el masculino?
No. Es un equilibrio dinámico que cambia todo el tiempo. Estamos diecisiete o dieciocho horas despiertos y seis dormidos: vivimos en un mundo de acción, pero sin volver al femenino no hay creación.
¿Cómo me conecto con el femenino cuando no me llega una idea?
Dejando de buscar. Cuando te silencias y te quedas ahí, mirando sin buscar nada, la idea baja sola. Esa es la conexión con el femenino, y suele ser mucho más rápida de lo que la mente cree.
¿Dónde puedo ver el seminario completo?
En la plataforma de Guía para la Paz Interior: el seminario «El camino del despertar», con sus ocho módulos y capítulos para ir directo a cada parte.
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