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Los 4 cuerpos del ser: cómo lo invisible crea lo que ves

Gabriel Gowezniansky
Gabriel Gowezniansky
5 min de lectura
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En pocas palabras

Son cuatro planos de lo mismo: el cuerpo espiritual, lo eterno de donde todo emana; el mental, el plano creador; el energético, las polaridades que expanden lo que la mente crea; y el físico, la energía densificada donde todo se expresa.

Puntos clave

  • El cuerpo espiritual no se comprende: ya somos eso, como los ojos que no se ven a sí mismos.

  • Todo lo que creamos lo creamos primero en la mente, y la energía lo expande con dos polaridades.

  • La materia es energía densificada, y es gloriosa: no estás acá para escaparte.

Una forma simple de explicar lo que no se puede explicar

Cuando nos preguntamos con honestidad «¿quién soy?», casi siempre respondemos con el nombre, la edad, la cultura, la religión o las ideas. Todo eso tiene sentido en el plano material, pero no explica el plano invisible. Pero para todo lo que se ve existe una base que no se ve.

Lo que somos no se puede entender realmente con el intelecto, así que no te lo explico para que lo entiendas, sino para que lo indagues. Hay una óptica simple, que está en la parte mística de las religiones y de las tradiciones, que divide todo lo que somos en cuatro planos o cuatro cuerpos: el espiritual, el mental, el energético y el físico. No son cuerpos separados, no es uno, dos, tres, cuatro: es una forma de explicarlo. Si un árbol descubre su propia naturaleza, descubre la naturaleza de todos los árboles, porque todo en la creación funciona igual.

El lenguaje de la fuerza vital es la mente. Solo el cuerpo de alimento tiene una forma; pero no puede ser la identidad de alguien. Todo lo demás, es decir, la fuerza vital, la mente y la consciencia son sin forma.

— Nisargadatta Maharaj, Balance Cero

El cuerpo espiritual: lo que ya eres

El plano más profundo, el que le da vida a todo, el plano eterno y real, es el espiritual. Le podemos llamar Dios, o le podemos llamar Tao; en el budismo, a veces, el vacío infinito. Es un plano que no podemos comprender en absoluto. ¿Por qué? Porque ya somos eso, y nadie puede comprender lo que ya es.

Te pongo un ejemplo simple: los ojos con los que ves todo lo que te rodea no se pueden ver a sí mismos. De la misma forma, el espíritu es todo lo que es, pero no se puede ver a sí mismo, porque no hay dos, no hay dualidad. Por eso lo mejor que podemos hacer con la parte espiritual es reconocer que no entendemos nada. En el Tao se dice que lo inmóvil es la fuente de todo movimiento: antes de todo el dinamismo de la mente, de la energía y de la materia, está lo inmutable, lo eterno, lo que no cambia. Y más allá de la comprensión teórica, nosotros somos eso.

El cuerpo mental: el plano creador

Después viene el cuerpo mental, que es el cuerpo del pensamiento, el cuerpo de la creación. Es la primera extensión del plano eterno: la creación que emana del espíritu y conecta lo inmóvil con lo dinámico. Todo lo que creamos lo creamos primero en la mente. Ahí donde pones tu atención pones tu mente, y ahí donde pones tu atención creas tu experiencia.

La mente no funciona de manera lineal, de un punto A a un punto B. Funciona por potencial. No está localizada en ningún lugar o, mejor dicho, está en todos los lugares a la vez. Entenderla es fundamental, porque si la mente se comprende en su profundidad, se puede reconocer el espacio en el cual existe, que es el espíritu.

El cuerpo energético: para crear hacen falta dos

¿Qué busca hacer la mente? Busca crear. Y para crear tiene que ocurrir algo muy interesante: en la unidad no se puede crear, porque si todo es uno y se reproduce el uno, nos quedamos en el uno. Para crear tiene que haber dos. Ahí aparece el plano energético, que muchas sabidurías antiguas consideraron el dos: el yin y el yang, las polaridades, el masculino y el femenino, el activo y el pasivo, lo externo y lo interno, lo que se mueve y lo inmóvil.

El cuerpo energético es el plano expansor: expande lo que se crea en la mente. Y esto es absolutamente aplicable a lo que haces tú: tienes una idea, y para manifestarla necesitas las dos energías, la racionalidad y la intuición, el reposo y la acción.

El cuerpo físico: la energía que se densificó

Finalmente está el cuerpo físico, el plano de expresión. Si el espíritu es el cero, la mente el uno y la energía el dos, el cuerpo físico es el tres: es el mundo, la densificación de las polaridades. La materia es la misma energía, pero más densa. Mira una rueda de bicicleta quieta: se ve, es materia. Si empieza a girar muy, muy rápido, en un momento lo que ves es el movimiento de la energía y no el de la materia. La materia no es más que energía que empezó a moverse más lento.

Por eso te invito a soltar ese pensamiento que sobrevivió en muchas tradiciones: «¿cómo hago para escaparme de acá?». En Dios todo tiene una función. La materia es gloriosa: es una forma de expresar el infinito. Si entendiéramos el uno por ciento de todo lo que esto implica, la humanidad cambiaría por completo de un día para el otro.

Cómo indagar en tus cuatro cuerpos

No se trata de quedarte en una nube diciendo que todo es espiritual y mañana levantarte y seguir odiando tu trabajo. Esto hay que bajarlo a tu experiencia. Te dejo preguntas para cada cuerpo:

  • Físico: ¿cuál es mi experiencia física? ¿Qué quiero vivir y experimentar? ¿Para qué elegí tener este cuerpo?

  • Energético: ¿qué experimento en mi plano emocional? ¿Qué me gustaría experimentar a nivel energético?

  • Mental: ¿cómo funciona mi mente? ¿Hacia dónde se va mi pensamiento? ¿Qué ideas me llegan?

  • Espiritual: ¿qué conexión siento con ese plano? ¿Qué revelación o qué experiencia tuve, aunque sea de chico, con esa sensación de que no puede ser solo esto, de que hay algo más?

Preguntas frecuentes

¿Los cuatro cuerpos están separados?

No. No es uno, dos, tres, cuatro: son una forma de explicar lo que somos. Siempre estás en el espíritu, creando desde la mente, moviéndote en la energía y experimentando la parte física, todo a la vez.

¿Por qué no se puede comprender el cuerpo espiritual?

Porque ya eres eso, y nadie puede comprender lo que ya es. Es como los ojos, que ven todo pero no pueden verse a sí mismos. Lo mejor que puedes hacer es reconocer que no entiendes nada.

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En la plataforma de Guía para la Paz Interior: el seminario «El camino del despertar», con sus ocho módulos y capítulos para ir directo a cada parte.

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