¿Por qué el miedo me deja tan cansado?
Porque el miedo es un signo de tensión: aparece cuando hay un conflicto entre lo que deseás y lo que hacés, y sostener ese conflicto todo el día agota.
Querés ofrecer tu trabajo, empezar algo, decir algo, y no lo hacés. El deseo va para un lado y la acción para el otro. Esa distancia se vive como tensión mental y emocional, aunque desde afuera no se note nada.
Querés hacer algo y sin embargo no lo hacés: eso es agotador.
Un Curso de Milagros lo dice así: el miedo es siempre un signo de tensión que surge cuando hay conflicto entre lo que deseas y lo que haces. Y agrega algo importante: deshacer el miedo es tu responsabilidad. No depende de que cambie la situación.
Muchas veces ese conflicto se esconde detrás de la autoexigencia: estar todo el tiempo midiéndote, como si la vida fuera una nota de seis o de ocho. Es un rasgo del ego, muy común en nuestra cultura, y cansa.
Cómo trabajarlo
Nombrá el conflicto
Escribí en una línea qué deseás y, debajo, qué estás haciendo en realidad. Ver las dos frases juntas ya baja la tensión: el cansancio deja de ser un misterio.
Reconocé el miedo que hay debajo
Todo conflicto es una expresión de miedo. Preguntate: ¿qué temo que pase si hago lo que deseo? Anotá la respuesta y ponele al lado un signo de pregunta.
Fijate si te estás midiendo
La autoexigencia es aprendida, como las notas de la escuela. Mirá cuántas veces por día te ponés una nota. No hace falta castigarte para avanzar.
Mirá adentro, no afuera
El conflicto parece estar afuera: en vender, en ofrecer, en exponerte. Pero el miedo surge de adentro. Cuando veas de dónde surge, lo vas a poder soltar.
Leé la fuente
La tarea: Un Curso de Milagros, capítulo 2, sección 6, «El miedo y el conflicto». Leela despacio y buscá dónde te reconocés.
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Otras preguntas
Respuesta preparada por el equipo de Guía para la Paz Interior con las palabras de Gabriel Gowezniansky en sus clases, encuentros y entrevistas.
