Autoconocimiento

Sanar no lleva años: ocurre ahora

Gabriel Gowezniansky
Gabriel Gowezniansky
8 min de lectura
En pocas palabras

La sanación, si es real, es en el momento: es inmediata. El único momento en que puedes sanar algo es ahora.

Puntos clave

  • Estamos muy acostumbrados a leer sin ver: el despertar implica visión interna, no la de los ojos del cuerpo.

  • El ego también juega a sanar, como los nenes cuando juegan al doctor.

  • El perdón o la sanación es algo que ocurre en la verticalidad del presente, no en la horizontalidad del tiempo.

  • Mientras tu felicidad dependa de lograr o no lograr algo, vas a ser infeliz.

  • El fracaso solamente es para el ego, y el éxito también.

Nadie puede liberarse de algo que no ve

Estamos muy acostumbrados a leer sin ver. Uno lee algo, pero no lo ve. La idea es que, a la par de las palabras que van sonando en la mente, puedan ir viendo todo esto, cómo se observa dentro. El despertar implica visión, y no es la visión de los ojos del cuerpo: es la visión interna. La mente no ve con los ojos; un ciego está ciego y ve. Se trata de que podamos tener visión espiritual, visión crística, para ver lo que es real.

Nadie puede liberar algo que no ve, nadie puede soltar algo que no reconoce. En general, lo que no reconocemos lo tememos. Podemos leer el Curso de Milagros y decir «ah, claro, el ego, el ego, el ego» y nunca entender realmente qué simboliza esa palabra dentro de la operatoria de mi mente individual. Por eso hay un tránsito que uno va recorriendo: empezar a ver internamente, reconocer cómo la mente genera fantasías o ilusiones que parecen ser muy poderosas, muy atractivas, muy reales.

Y ver no significa pensar. Puedes estar pensando media hora y no vas a entender nada. Si yo estoy viendo algo y te lo quiero describir, no vas a ver lo que yo veo: vas a escuchar la descripción. Ver interno es ver, y la disposición a ese ver es lo que empieza a hacer emanar la sabiduría interna, la madurez interna.

El pensamiento del ego no puede tocar lo real

Si el ego no existe, y aparece un pensamiento de ego, y yo lo paso por alto y me libero, ¿de qué me estoy liberando? Primero hay que poder ver el ego, poder ver el mecanismo. Es como si yo tuviera delante mío un plástico transparente y alguien me tirara un baldazo de agua: reacciono ante el baldazo y después me doy cuenta de que nunca me mojó, de que tengo la cobertura. No importa el pensamiento del ego que tengas: no te puede tocar.

Muy probablemente veas que hay muchos momentos en que parece como si ese pensamiento fuera tuyo. Viene el pensamiento y parece que eres tú el que está pensando: «tengo esta idea», «esta es mi forma de ver las cosas», «a mí me gusta esto». Es todo sin sustancia. Puedes decir cien veces «yo no valgo» y no cambia nada tu ser; puedes decir cien veces «me merezco todo» y tampoco cambia nada tu ser. Hay un cambio de vibración en la superficie, pero la mente real no es tocada.

Pensamientos de ego vas a tener hasta haber expiado todo. La diferencia es que una mente maestra los perdona de manera inmediata, y una mente no maestra se identifica con eso y cree ser eso. Por eso el maestro no es alguien al que no le vienen pensamientos egoicos: es alguien que los libera. Y no hace falta esa mística de «uy, otra vez estuve en el ego». Aparece, y si yo estoy acá, puedo verlo y puedo liberarlo. En una mente que está en rehabilitación, como la nuestra, el pensamiento aparece y ya no es un enemigo: es la posibilidad de ver el funcionamiento del ego.

¿Por qué parece que siempre estamos sanando?

Hay un camino muy largo que a veces hacen personas que están en un camino espiritual, que es estar siempre sanando. ¿Cómo puede ser que siempre estés sanando? Es como si te encontraras con un carpintero que te dice que está haciendo una mesa de madera, y a los veinte años te lo encuentras de nuevo y sigue haciendo la misma mesa. En un momento la mesa la terminas y la usas. ¿Cómo puede ser que sea tan larga la sanación? Quizás no se está sanando nada: se está jugando a girar en la mente. El ego también juega a sanar, como los nenes cuando juegan al doctor: se disfrazan de doctor y hacen como que hacen algo, pero no están curando nada.

Hay una forma de ver donde la mente siempre se está sanando pero nunca se sana, como cuando todos los días tomamos una pastilla pero siempre estamos enfermos. Mientras en la mente haya dualidad entre algo a hacer y algo que estoy haciendo mal, la mente está en proceso de sanación: necesita sanarse de la puja que hay entre un ideal, que es la mente liberada, y una mente enfermiza, que es el ego. Uno puede pasar mucho tiempo intentando poner en coherencia esos dos sistemas de pensamiento. Pero lo increíble es que, mientras esas dos cosas están operando, tu ser permanece impoluto: es intocado por ambos sistemas de pensamiento.

La sanación, si es real, es en el momento. Es inmediata.

La sanación ocurre en la verticalidad del presente

Cuando alguien escucha «liberar la mente de pensamientos», en general pone la mente en una línea y se pregunta cómo puede hacer para tener la mente libre de pensamientos de acá hasta el final de su vida. Y mientras lo hace, está pensando. Es imposible, porque no puedes hacer algo que no estás haciendo ahora. Lo mismo con las emociones: si ves la línea de tu vida, dices «va a ser imposible». Hay un salto que se da cuando, en lugar de poner lo que escuchas en una línea de tu vida hacia adelante, ves si lo puedes hacer ahora. Si ahora puedes escucharme sin pensar, o por lo menos sin reactividad, ahora puedes testear que una mente sin pensamientos es posible.

Y si lo hiciste, sabes que puedes, porque ya lo hiciste: no es una teoría. Puede que el pensamiento vuelva a aparecer. Lo importante es que puedas referenciar en tu mente que ese estado de no pensamiento es posible ahora. No tienes que hacerlo mañana, porque mañana es un pensamiento también.

El único momento en que puedes sanar algo es ahora. No te puedes programar y decir «el sábado voy a sanar esto». No está mal que uno se programe cosas, pero esto no se puede programar: no puedes programar el momento en el que algo se abre. Por eso hay frases que son simples de leer y simples de decir, pero muy profundas de entender, como cuando el Curso de Milagros te dice que el presente es perdón. Si hay un punto en que puedes entender lo que es el perdón, lo que es la sanación o lo que es la liberación, tiene que ser ahora. No es algo teórico, no se extiende en una línea de tiempo: el perdón o la sanación es algo que ocurre en la verticalidad del presente, no en la horizontalidad del tiempo. Nadie puede contaminar el presente. Lo único que se contamina es la percepción.

No hay nada que lograr

Nadie nunca logró nada: no hay nada que lograr. Pensamos que, si creemos eso, nos vamos a deprimir o no vamos a tener energía, pero no funciona así. Cuando hay algo que lograr es cuando uno empieza a correr detrás de algo, detrás de un fantasma, detrás de una ilusión, detrás de una imagen. Prueba decir en tu mente, si quieres con los ojos cerrados, «no tengo nada que lograr», y fíjate qué ocurre. Quizá todavía está la idea de lograr algo, o la idea de que no tienes nada que lograr te llega a angustiar. Deja pasar eso también: es otro pensamiento. No tengo nada que demostrarle a nadie, no en un sentido de desafío sino en un sentido de libertad.

No hay meta que alcanzar. No hay nada que alcanzar. Tú eres el Ser. Tú siempre existes. (…) Ver a Dios o el Ser es solamente ser el Ser o ser tú mismo. Ver es ser.

— Ramana Maharshi, The Teachings of Sri Ramana Maharshi

El trabajo de indagación no es tratar de sentirnos en paz: es ver qué hay dentro. La paz viene de la comprensión. Esto no significa que no se planifiquen unas vacaciones; significa que tu felicidad no depende de eso. Mientras tu felicidad dependa de lograr o no lograr algo, vas a ser infeliz, pero esa infelicidad es una ilusión creada por la maquinaria de tu mente, porque en el presente siempre eres pleno.

¿Qué hacer cuando aparece la sensación de fracaso?

Cuando aparece una idea como la de fracasar, no hace falta rastrear. Ir al pasado a ver cuándo aprendí que podía fracasar es una disciplina para el ego, no para el despertar. Lo primero es que puedas sentir lo que estás experimentando, porque cuando la mente va a observar el sentir, inmediatamente ingresa en el estado de presencia. Si la observación es pura observación y no está afiliada al pensamiento, vas a ver cómo esa sensación va desapareciendo en la luz de la conciencia que observa. Sin esperar que baje: solamente observas.

Siempre vamos a estar sintiendo cosas. Nadie te puede firmar que ya sanaste y que nunca vas a sentir tal cosa. Si aparece el sentir, tienes que sentarte en tu espacio interno a sentirlo.

Detrás de la idea de fracaso está la idea de mejorarte a ti mismo. Pero en la mente real, en la mente que compartimos, no hay nada que puedas hacer ahora que te mejore. Reconocer esto es sanación. Como todo en el mundo dual, el éxito conlleva el fracaso: si crees que puedes ser exitoso, también estás concibiendo que puedes fracasar. El fracaso solamente es para el ego, y el éxito también.

Y ahí ocurre la sanación, no como algo individual sino como algo colectivo: si te das cuenta de que tú no puedes fracasar, vas a dejar de pensar que cualquier persona que veas pueda fracasar. Si alguien está alegre, no te vas a alegrar por su éxito: te vas a alegrar por su alegría. Es natural, es como cuando alguien bosteza y otro bosteza.

Preguntas frecuentes

¿Qué dice Un Curso de Milagros sobre el tiempo?

Que el tiempo es una invención que hicimos y hacemos nosotros, en consonancia entre nosotros: tenemos como un acuerdo tácito humano de creer en el tiempo, que es una de las condiciones que generamos para experimentar la separación. El tiempo real es el tiempo de Dios, que es el eterno presente, y cuando estamos en conexión con el presente no hay ego.

¿Es posible tener una mente sin pensamientos?

Si lo pones en la línea de tu vida, parece imposible, porque no puedes hacer algo que no estás haciendo ahora. Pero si ahora puedes escuchar sin pensar, o por lo menos sin reactividad, ahora puedes testear que una mente sin pensamientos es posible.

Una vez que me sané, ¿ya no tengo que volver a sanarme?

Nadie puede decir «ya me sané»: puedes reconocer que tu mente ahora está en estado de pureza y no hay nada que sanar, pero nadie puede decir si en diez minutos no va a aparecer un pensamiento que tengas que perdonar. Y nadie puede sanarse solo: como estamos dentro de la misma mente, yo tengo que verte a ti sanando para reconocer que me estoy sanando.

¿Sirve repetirse «estos pensamientos no significan nada» cuando la mente se llena de pensamientos?

Esas frases de Un Curso de Milagros son como un intento, en la locura, de salir de esa locura. Pero hay un punto donde tú ves que realmente tus pensamientos no significan nada: ya no es una frase que estás metiendo adentro de la mente, sino algo que ves.

¿Hay que meditar todos los días a la misma hora?

La meditación no es un hábito: es un estado de conciencia presente. Hago lo que tengo que hacer cuando lo tengo que hacer; si tengo que meditar a las tres de la mañana, medito a las tres de la mañana, porque es una necesidad interna de liberar algo que no está liberado.

¿Sirve respirar profundo para calmar la mente?

La práctica de la respiración es un analgésico para la mente: te calma, pero no ataca la causa. Donde llevas la atención vives la experiencia: si llevas la atención a la respiración te conviertes en la conciencia de la respiración, y si la llevas a la mente divina despiertas a la conciencia divina.

Tu opinión

¿Qué te pareció este artículo?

Tocá una estrella

¡Gracias! ¿Te gustaría leer más sobre autoconocimiento?

¿Te sirvió? Compartilo
El recorrido continúa

Seguí profundizando

Lecturas elegidas para llevarte un paso más adentro de lo que acabás de leer.

  1. Autoconocimiento4 min de lectura

    Meditar para sanar en 3 momentos, sin visualizar nada

    Vas a aprender: Una meditación en tres momentos para sanar sin visualizar nada: el escáner interno, los pensamientos que te sacan del ahora y la mente en silencio.

    Leer el artículo
  2. Un Curso de Milagros5 min de lectura

    Los 3 pasos en falso de quien empieza a sanar

    Vas a aprender: Los tres pasos en falso de quien empieza a sanar —perdonar desde el ego, juzgar y sentirse especial— y por qué hay que darlos.

    Leer el artículo
  3. Emociones5 min de lectura

    ¿Tener razón o ser feliz? Así se sana una herida

    Vas a aprender: Cómo sanar una herida emocional en la mente: una decisión honesta, dejar de buscar culpables y elegir la paz antes que tener razón.

    Leer el artículo
Seguí leyendo

Más sobre autoconocimiento