Autoconocimiento

¿Por qué no puedo ser feliz? Nadie te la puede dar

Gabriel Gowezniansky
Gabriel Gowezniansky
4 min de lectura
En pocas palabras

No puedes ser feliz mientras esperes que otra persona o una situación te dé la felicidad, porque nadie puede dártela: es un estado natural que se tapa con patrones internos y pensamientos del pasado. Empieza a recuperarla cuando ves que el patrón es tuyo y lo sueltas.

Puntos clave

  • Nadie viene a este mundo sin buscar la felicidad afuera: lo que te pasa no te hace un caso aparte.

  • Cambiar de relación repite el patrón porque el miedo a perder estaba en ti y no en el otro.

  • Lo que te ata al pasado es un pensamiento de ahora: el recuerdo siempre ocurre en el presente.

  • La decisión incómoda es entre tener razón y ser feliz, y se toma desprogramando creencias.

  • Pensar en positivo solo esconde el miedo a lo negativo: la mente liberada está en el silencio.

En un encuentro me preguntaron por qué alguien no podía dejar de pensar en una persona que le había dejado claro que no le interesaba. Empecé a responder por otro lado, porque detrás de esa pregunta había otra mucho más grande: ¿por qué no puedo ser feliz?

¿Por qué no puedo ser feliz?

Casi siempre la pregunta se hace al revés. Se piensa en la felicidad como un premio que llega cuando todo sale bien. Yo la entiendo como un estado natural, así que la pregunta que vale la pena es otra: ¿qué es lo que me quita la felicidad, o parece quitármela? Si te la haces con curiosidad real, sin buscar una respuesta que te consuele, empiezan a aparecer los secretos que hacía falta ver.

El primero es una creencia muy asentada en la mente: que la felicidad te la tiene que dar alguien. Una pareja, un hijo, un reconocimiento. Mientras lo esperes, vas a sufrir, porque nadie te la puede dar. Un Curso de Milagros llama a esto relación especial: cada vez que te relacionas desde la necesidad y la carencia, tarde o temprano llega el desengaño. Cuando uno se ilusiona, se tiene que desilusionar.

¿Qué es la infelicidad entonces?

Es el estado de alguien que cree ser quien no es y, para tapar esa sensación de carencia de no saber quién es, hace algo que la reemplace: dedicarle un montón de horas al trabajo, o un montón de energía a una pareja, a un hijo, a un padre. Fíjate si en tu vida hay algo así.

Y no eres un caso aparte. El Curso dice que nadie viene a este mundo sin buscar la felicidad afuera. ¿Conoces a una sola persona, en toda la historia, que no lo haya intentado? La frustración y la angustia nos pasan a todos. Lo que cambia es qué haces con ellas.

¿Por qué cambiar de persona o de situación no alcanza?

Porque el patrón no está afuera. Terminas una relación, empiezas otra y se te activa lo mismo. Ahí te das cuenta de que el miedo a perder no estaba en lo que hacía el otro: lo tenías tú, y buscabas en la relación una salvación. Hasta que no ves que los patrones son internos, siguen operando. Un día me vino una frase muy corta y la anoté: todo es interno. Incluso lo que ves afuera, porque la experiencia siempre es interna.

Con los hechos externos pasa igual. Puedes angustiarte por algo, que eso se solucione y que la angustia se vaya. Pero eso no resuelve la angustia: solo te deja dependiendo de que los hechos te den felicidad. Y cuando decides qué necesitas para ser feliz, te equivocas siempre. Hay una inteligencia infinita que sabe lo que necesitas; déjate guiar.

¿Cómo empezar a ser feliz?

Te doy una buena noticia y una tarea. La noticia es que estamos destinados a la felicidad plena. La tarea es que requiere compromiso y responsabilidad con tu propio camino. No se trata de mejorar la autoestima, sino de reconocer el poder que tiene tu mente de elegir.

  1. Reconoce que el patrón es tuyo. Cuando el mismo miedo reaparezca en otra persona u otra situación, recuerda que la experiencia es interna y que ahí está el trabajo.
  2. Suelta lo que te ata al pasado. El pasado no existe como tal: aunque recuerdes algo, lo estás recordando ahora. Es como una quemadura: puede arder todavía, pero según cómo la trates, sana antes o después. La mejor crema que conozco es la indagación, observar la mente. Si quieres empezar, lee quién es el yo que piensa.
  3. Cambia la pregunta. En el reto «Desprogramar creencias» planteo algo incómodo: ¿prefieres ser feliz o tener razón? Si prefieres tener razón, sigue caminando con tu mochila de ideas, que cada vez pesa más. Si quieres ser feliz, hay que desprogramar. Tienes más detalle en cómo sanar una herida emocional.
  4. Crea algo. Yo nunca fui tan feliz como en los momentos en que creo, sea material, un proyecto o un plato de comida. No hace falta descubrir la pólvora.

¿Y si pensar en positivo no me alcanza?

No te alcanza porque detrás del pensamiento positivo siempre está el negativo: si te esfuerzas por pensar positivo es por miedo a lo negativo. Una mente liberada no está ni en uno ni en otro; está en el silencio. Eso se parece mucho a lo que cuento en qué es la paz interior.

Si lo que sientes es un sufrimiento muy fuerte, además de este trabajo busca acompañamiento profesional: pedir ayuda también es un paso.

Si quieres empezar por lo que más pesa, en el minicurso gratuito Cinco razones que bloquean nuestra vida te llevas un libro digital para leer o descargar y cinco videos míos, uno por cada razón, para mirar tu vida con calma.

Preguntas frecuentes

¿Por qué no soy feliz si tengo todo lo que quería?

Porque tener lo que querías no cambia el patrón. Si tu bienestar depende de que algo externo se acomode, aunque se acomode sigues dependiendo de que los hechos te den felicidad. La angustia no se resuelve por ahí.

¿La felicidad se alcanza o ya está en mí?

Es un estado natural. Lo que se hace es liberar los patrones que se activan en la mente y que tapan esa felicidad, y para eso hace falta compromiso y responsabilidad con el propio camino.

¿Cómo sé si voy bien encaminado?

Hay una pista sencilla: cuando estás en felicidad, en dicha, estás haciendo lo que viniste a hacer; cuando no lo estás, hay algo en lo que te estás desviando y conviene mirarlo.

¿Sirve reemplazar los pensamientos negativos por positivos?

No te libera. Detrás del positivo está el negativo, y forzarte a pensar bien es una forma de tenerle miedo a lo otro. La salida es dejar de identificarte con los pensamientos, sean cuales sean.

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