Autoconocimiento

Meditar para sanar en 3 momentos, sin visualizar nada

Gabriel Gowezniansky
Gabriel Gowezniansky
4 min de lectura
En pocas palabras

Para meditar para sanar no hace falta visualizar nada: se trata de observar tu estado presente sin irte al pasado ni al futuro. Primero haces un escáner interno, después reconoces qué pensamientos te sacan del ahora y al final observas la mente sin imaginaciones. La curación sucede en la mente.

Puntos clave

  • Primero hay que ver qué hay para curar, con un escáner interno del presente.

  • No es un trabajo de historiador: no hace falta buscar la historia de tus emociones.

  • Distingue los pensamientos que son flechas al pasado o al futuro de los que apuntan al presente.

  • Sigues percibiendo con el cuerpo y sintiendo tus emociones: no es una desconexión.

Quiero ser claro desde el principio: esta no es una meditación para curar órganos físicos, ni siquiera el plano emocional. Si tienes algo físico, obviamente te lo vas a tratar. Tampoco es una desconexión ni una hipnosis para que te escapes: sigues percibiendo con el cuerpo y sintiendo tus emociones. Lo que hacemos es observar la mente para reconocer el origen del conflicto.

¿Qué significa sanar con la meditación?

Quiero ser claro desde el principio: esta no es una meditación para curar órganos físicos, ni siquiera el plano emocional. Si tienes algo físico, obviamente te lo vas a tratar. Lo que hacemos es reconocer el origen de todo el conflicto que hubo o que puede haber en nuestra mente. Y tampoco es una desconexión: no te estoy hipnotizando para que te escapes. Sigues percibiendo con el cuerpo, sigues sintiendo tus emociones. Solo estamos reconociendo lo que existe.

Las medidas funcionales, sean eficaces o no, nunca afectan al tema de la «curación». La curación sólo puede realizarse en la mente.

— Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke, La enfermedad como camino

Antes de empezar: cómo sentarte

Siéntate. Si la haces acostado, puede que te quedes dormido. Puedes apoyarte contra la pared o sentarte en el borde de la silla, sobre los isquiones, con la espalda erguida. Toma conciencia de este instante: estás aquí, estás percibiendo. El viaje es interno, pero eso no implica desconectarte del mundo. Y cierra los ojos.

Paso a paso: la meditación de la curación

  1. Haz un escáner interno. Si voy a hacer un proceso de curación, lo primero es ver qué hay ahora en mí que deba ser curado. Observa cómo estás a nivel emocional, a nivel mental, y pasa también el escáner por el cuerpo: si hay alguna molestia, alguna inquietud, ansiedad. Solo observa.

  2. Quédate en el presente, no en la historia. El escáner no es ir al pasado a analizar qué pasó ayer, hace una semana o hace diez minutos. No es un trabajo de historiador de tu propia mente: es conciencia presente. No te centras en qué lo generó. Si aparece un flujo emocional, también se observa, sin buscar su historia.

  3. Mira tus pensamientos con una lupa. Deja que surja el torrente de pensamientos y detecta en cada uno el conflicto. Fíjate si mira por la ventana del pasado o por la del futuro. No están prohibidas: solo estamos reconociendo la diferencia entre la presencia y la imaginación. Si la mente se va, simplemente vuelves.

  4. Suelta por un momento todos tus recuerdos. Haz a un lado los nombres, las imágenes, todo lo que viviste o recuerdas haber vivido, y observa con total honestidad si para este instante necesitas algo de eso para estar vivo. No las habilidades que aprendiste: los recuerdos. Van a surgir argumentos; hazlos a un lado también. No estamos aislándonos del pasado: estamos reconociendo que no está ocurriendo. No te asientes en el tiempo para entender lo eterno.

  5. Distingue las flechas. Hay pensamientos que son flechas al pasado o al futuro, y pensamientos que son flechas al presente. El que apunta al presente tiene una característica: después de que ocurre, la mente queda en silencio. Los otros generan un hilo interminable de pensamientos.

  6. Observa la pureza de la mente. Desde ese silencio, observa la mente original, sin imaginaciones, sin recurrir a algo que leíste ni a una experiencia parecida del pasado. Y fíjate, sin necesidad de responder con palabras, si hay algo en tu mente que no sea puro. Si todavía reconoces alguna atadura, es parte de tu sueño, y ya no la necesitas.

  7. Abre los ojos y sigue presente. Observa cómo estás conectado con lo que te rodea. No fingiste ser otra cosa: solo sacaste el maquillaje en el que creías estar. Después puedes quedarte en ese estado, continuando la observación sin una voz que te guíe, o hacer tu actividad cotidiana con total tranquilidad, reconociendo tu mente original.

¿Qué hago si me distraigo o me lleno de preguntas?

Es normal. La mente va a tratar de explicar tu estado actual con alguna experiencia pasada, va a hacer preguntas, y las preguntas nunca se acaban. Déjalas pasar sin responderlas y quédate. No es un esfuerzo: es una observación relajada, amable, totalmente honesta de lo que hay: sonidos, aromas, sensaciones, pensamientos. Tus sensaciones van cambiando y, sin embargo, el presente es siempre el mismo.

¿Este estado es solo para cuando medito?

Puede parecer un estado pasajero, algo que solo puedes vivir si alguien te guía o si entras en algún estado expandido de conciencia. Pero es el estado natural de una mente que no sueña. La idea es que uses esta experiencia para mirar tu vida con ojos presentes, simples, inocentes. Yo mismo, en madrugadas en que no podía dormir, me sentaba a meditar y a soltar, a experimentar el silencio. Con el tiempo deja de ser un rato del día y se vuelve una forma de mirar.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura la meditación de la curación?

La que guío dura algo más de media hora, pero la práctica no termina ahí: la idea es que sigas observando tu mente con ojos presentes en tu vida cotidiana.

¿Puedo meditar acostado?

Te recomiendo sentarte, apoyado contra la pared o en el borde de una silla con la espalda erguida, porque acostado es fácil quedarse dormido.

¿Tengo que visualizar algo para sanar?

No hace falta. Puedes imaginar colores si quieres, pero no es necesario: se trata de observar la mente tal como es ahora, sin imaginaciones ni explicaciones.

¿La meditación cura enfermedades?

Esta no es una meditación para curar órganos ni el plano emocional; si tienes algo físico, te lo tratas. Lo que hacemos es reconocer, en la mente, el origen del conflicto.

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