Relaciones y pareja

Lo que duele de una ruptura no es tu ex

Gabriel Gowezniansky
Gabriel Gowezniansky
4 min de lectura
En pocas palabras

Superar una ruptura no es olvidar a tu ex: es dejar de esperar que esa persona te hiciera feliz y de buscar un culpable de lo que sientes. Cuando ves que nadie puede lanzar una piedra en tu mente, el dolor cambia de lugar y puedes decidir qué hacer con cada mensaje, cada recuerdo y cada día.

Puntos clave

  • El ego proyecta en el otro la salvación: si no llega, el otro pasa a ser el culpable.

  • Quien se fue también sufre; debajo de su frialdad suele haber un pedido de ayuda, y eso no lo vuelve responsable de tu paz.

  • Bloquear o borrar un contacto da igual: lo que cuenta es desde dónde lo haces.

  • Pedir que hoy te escriba tu ex es pedirle al día lo contrario de la paz.

  • La mente sigue sonando un tiempo, como un celular con carga: necesita paciencia y entrenamiento, no castigo.

Hace años, la mujer con la que vivía me dijo «te amo» y yo no pude decírselo de vuelta: no lo sentía, y ni siquiera sabía lo que era amar. A la semana nos separamos, y ella necesitó cortar de manera tajante. Más tarde nos encontramos a tomar un café y empecé a hablarle. Ella me dijo: «le estás hablando a mi ego». Seguramente tenía razón. Yo no quería consolarla: quería hacer las paces, volver, o sacarme de encima la culpa por no haber podido amarla.

¿Por qué duele tanto una ruptura, aunque sepas que era lo mejor?

Porque la pareja es el lugar donde más proyectamos nuestros deseos, nuestras ansiedades y nuestros miedos. Casi sin darnos cuenta, el ego proyecta en el otro la salvación: «yo te di la capacidad de hacerme feliz, de decirme que me amas». Y si no la consigo en ti, ¿quién es el culpable? Tú.

Por eso, cuando todo termina, además de la pérdida aparece la pregunta más difícil: «no entiendo qué le pasa». Y si no lo entiendes, muchas veces es porque nunca lo viste: lo único que hacías era proyectar en esa persona lo que querías. Si quieres ver por qué las parejas se separan, lo cuento en por qué se termina una relación de pareja, y cómo el apego te sostiene en una imagen del otro, en cómo dejar ir a alguien que amas. Aquí quiero mirar contigo lo que ocurre dentro de ti.

¿Qué cambia cuando dejas de buscar un culpable?

Cambia el lugar del dolor. Piensa en tu mente como un estanque: nadie puede tirar una piedra en el estanque de tu mente, ni tu ex ni tus padres. Lo que sí puedes ver es cómo el otro tira piedras en el suyo, a veces tratando de que a ti te duela; que te duela o no depende de tu poder interior, no de lo que esa persona haga. No te lo digo para que te exijas no sentir nada, sino para que dejes de buscar afuera al responsable de lo que ocurre adentro. Si el resentimiento te está ganando, mira estas tres preguntas.

Y hay otra cara de lo mismo: la persona que se fue también sufre. Cuando alguien se enoja, te deja de hablar o no quiere ni verte, lo que hay debajo es un pedido de ayuda; no es personal. A mí me pasó: cuando nos separamos, ella ya no quería ni verme. Cada uno está viviendo su propia película de separación y, si no está despierto, puede proyectar en ti su dolor.

Una aclaración que hago siempre: una ruptura no es, por sí sola, una experiencia de despertar. Lo que hay que perdonar es la idea de que dependes de otro para ser feliz; si no, terminas una pareja y buscas otra igual, porque tu mente sigue configurada para creer que la felicidad te la da una relación.

¿Qué puedes hacer esta semana?

  1. Antes de escribirle, mira qué buscas. ¿Quieres decirle algo o quieres sentirte mejor, hacer las paces, quitarte la culpa? Yo lo busqué en aquel café, y se notó.

  2. No pelees con el botón de bloquear. Borrar un contacto da igual; lo que importa es desde dónde lo haces: si es una cosa más para sacarte algo de encima y creer que así lo resuelves, o si de verdad dejaste esa relación en paz. Con el silencio pasa lo mismo: puede ser defensivo o puede ser un simple «estoy bien», y eso no se ve desde afuera. Lo sabes tú.

  3. No le pidas al día que tu ex te escriba. «Quiero un día en que me escriba» es pedirle al día lo contrario de la paz. Pregúntate mejor qué día quieres tener, y deja que sea un día de paz.

  4. Nota cuánto de tu presente ocupa. Si te pones a pensar en tu ex, de pronto toda tu experiencia presente es tu ex: ves un punto en lugar de ver el infinito. Vuelve a lo que hay ahora, a lo que tienes delante mientras lees esto.

  5. Ten paciencia con la mente. Es como un celular que todavía tiene carga: aunque quieras bloquear a tu ex, durante un tiempo sigue sonando. Hay que aprender a escuchar cómo suena. Lo que falta no es castigo, es entrenamiento.

¿Y si lo que más quiero es que vuelva?

Hay dos posibilidades, y no depende de ti elegirla: o la otra persona también hace su camino, o se separan por vibración. Los caminos se unen el tiempo en que las dos vibraciones están en sintonía, no el tiempo que tú quieras. Y mira con cuidado la palabra esperanza: viene de esperar, y lo que solemos esperar es que el otro cambie o sea quien queremos. Nadie te ata a nadie; si algo te ata, es el ego, la proyección o esa espera.

Si el dolor es tan fuerte que no puedes dormir, comer o sostener tu día, busca también acompañamiento profesional: pedir ayuda es parte del camino.

Míralo gratis en Guía TV: la serie «Sanar la pareja» reúne cinco charlas —el equipaje, el aprendizaje, el respeto, el amor y una conclusión— para que veas qué trajiste tú a esa relación y qué te llevas de ella. Ver la serie «Sanar la pareja».

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo se tarda en superar una ruptura?

No hay una fecha. Depende de cuánto creas que necesitabas a esa persona para ser feliz: mientras esa idea siga en pie, la mente vuelve a activarse una y otra vez. Lo que ayuda no es apurarse, sino la paciencia y el entrenamiento de observar lo que piensas sin seguirlo.

¿Qué hago si mi ex me escribe?

Antes de responder, mira qué buscas: ¿comunicar algo o sentirte mejor, hacer las paces, quitarte una culpa? El silencio puede ser defensivo o puede ser un simple «estoy bien», y eso no se ve desde afuera: lo sabes tú. No hay una regla única; hay una pregunta honesta.

¿Y si mi ex ya no quiere ni verme?

Puede pasar, y no es personal: cada uno vive su propio dolor de separación y, si no está despierto, lo proyecta en el otro. Entender lo que le pasa a esa persona solo es posible si antes entiendes lo que te pasó a ti.

¿Puedo esperar a que mi ex cambie y volver?

Los caminos se unen mientras las dos vibraciones están en sintonía, no el tiempo que tú quieras. La palabra esperanza viene de esperar, y lo que solemos esperar es que el otro cambie o sea quien queremos. Mientras esperas, tu vida queda en pausa.

Tu opinión

¿Qué te pareció este artículo?

Tocá una estrella

¡Gracias! ¿Te gustaría leer más sobre relaciones y pareja?

¿Te sirvió? Compartilo

Mírala completa en Guía TV

El recorrido continúa

Seguí profundizando

Lecturas elegidas para llevarte un paso más adentro de lo que acabás de leer.

  1. Relaciones y pareja3 min de lectura

    Sanar la pareja empieza en tu equipaje: 4 claves

    Vas a aprender: Descubres qué equipaje llevas a tus vínculos y cómo empezar a sanarlo.

    Leer el artículo
  2. El ego4 min de lectura

    ¿Por qué me cuesta tanto perdonar a alguien?

    Vas a aprender: Entiendes por qué soltar a alguien que te dolió se siente tan difícil.

    Leer el artículo
  3. Perdón4 min de lectura

    Soltar el pasado no es olvidarlo

    Vas a aprender: Ves que soltar una historia no es olvidarla, y cómo se hace.

    Leer el artículo
Seguí leyendo

Más sobre relaciones y pareja