Sanar al niño interior sin quedarte a vivir en el pasado
Sanar al niño interior no es volver a la infancia a buscar recuerdos: es liberar hoy lo que aprendiste de chico y todavía reacciona en ti. Cuando se activa una herida, reconoce que no viene del presente, silencia la mente y deja que aparezca el don que escondía.
Puntos clave
La mente funciona por condicionamiento, siempre, y eso tiene un sentido más profundo.
No hace falta recordar: la mente te trae lo que estás listo para liberar.
Una herida que se activa no viene del presente: ahí eliges dónde poner tu atención.
Detrás de cada herida hay un don, y al sanarla sanas también a tus padres.
Cuando empecé a guiar, llegaba mucha gente que quería sanar al niño interior o hacer una meditación de sanación emocional. Estaba bien, pero yo quería llevarlos a algo más profundo: estamos absolutamente determinados por lo que hemos aprendido y vivido. No te lo digo para que lo veas como algo malo.
¿Qué es el niño interior y por qué sigue reaccionando en ti?
Cuando empecé a guiar, llegaba mucha gente que quería sanar al niño interior o hacer una meditación de sanación emocional. Estaba bien, pero yo quería llevarlos a algo más profundo. Y lo profundo es esto: estamos absolutamente determinados por lo que hemos aprendido y vivido. No te lo digo para que lo veas como algo malo. La mente funciona por condicionamiento, siempre, y si funciona así, debe tener un sentido más profundo.
Te doy un ejemplo mío. A veces enseño de una manera medio bruta, con alguna mala palabra. ¿Por qué? Porque fui condicionado para eso: mi padre decía malas palabras, y él también había sido condicionado. Es un condicionamiento de un condicionamiento. Uno aprende eso de chico, y después lo puede ir liberando.
Y ese chico que fuiste aparece cuando menos lo esperas. Estás en completa paz, alguien pasa a tu lado en un avión con el mismo perfume de la persona que te cuidaba cuando eras chico, y empiezas a angustiarte sin saber por qué. No es algo que esté pasando ahora: es una memoria emocional que se activó.
¿Hace falta recordar lo que te pasó de chico?
No. No tienes que esforzarte en recordar nada. Tu mente te va a traer las cosas cuando estés listo para liberarlas. Ese intento de recordar, de «¿qué me dijo?, ¿qué pasó?», solo te frustra. Tú tienes ahora todo lo que requieres para la sanación que necesitas ahora, ni un gramo más.
Además, saber lo que pasó no libera. Saber que a tu madre o a tu abuela le pasó lo mismo que a ti te hace consciente de un patrón, y eso es interesante, pero no te sana. A veces incluso fortalece el ego, porque le da más valor al pasado. Sanar es liberarse por completo del ego, y eso no ocurre en el recuerdo del pasado sino en el perdón en el presente. Perdonar es que eso ya no te duela.
¿Qué hago cuando se activa una herida de la infancia?
Las heridas se ven en dos planos. En el emocional hay una memoria energética de todo el sufrimiento vivido, lo que Eckhart Tolle llama el cuerpo del dolor. Ahí la práctica es simple:
Date cuenta de que se activó una memoria emocional.
Reconoce que esa emoción no viene del presente: no estás sufriendo por algo que esté pasando ahora.
Elige dónde pones tu atención: en el presente o en el pasado.
No es el cuerpo del dolor sino la identificación con él la que nos empuja a revivir el pasado una y otra vez y la que nos mantiene en un estado de inconsciencia.
— Eckhart Tolle, Una nueva tierra
En el plano mental, las heridas giran alrededor de quién crees ser. Si de chico te decían todo el tiempo que eras un inútil, vas a creer que eres un inútil. ¿Pero quién lo cree? El ego, esa imagen de ti. Y si no eres esa imagen, nada de lo que te digan te puede afectar. Ahí el trabajo es más sutil: silenciar la mente. Si se quedara el gas abierto en tu casa, no te pondrías a pensar por qué: irías a cerrarlo. Con el sufrimiento es igual. En lugar de analizarlo, apagas la máquina que lo produce.
¿Por qué parece que empeora cuando empiezas a sanar?
Porque empiezas a ver los patrones, y como el ego todavía está encendido, es él quien los interpreta. Donde pones la atención, eso se agranda. Pero no puedes liberar algo que no ves.
Es como una desintoxicación del cuerpo: incómoda. No es cómodo volver a sentir una culpa de cuando tenías ocho años, o un enojo con tus padres por algo que te dijeron y que no recordabas. Pero es mucho más incómodo estar en el ego que estar sanando. Y cuando lo ves, hasta aparece la gratitud: «Antes esto no lo veía, y ahora lo veo. Estoy sanando».
¿Qué hay detrás de cada herida de la infancia?
Detrás de cada herida hay una gran fortaleza. Cuando la herida se libera, aparece un don que estaba bloqueado. Quizás de chico te decían que no hables, que lo que decías era una estupidez, que te calles. Y de pronto liberas eso y eres un tremendo orador. Creo que ahí estoy contando un poco mi historia: hoy me dedico justamente a no callarme. Y no es que mis padres me hayan reprimido; lo hicieron todo con amor. Son cosas que uno tiene ahí.
Lo mismo con quien de adolescente sufría con su cuerpo: quizás era para liberarse de la idea de que es un cuerpo, y después poder ayudar a otros que creen serlo. Esa herida está alineada con tu propósito. Cuando entiendes esto, cambia el propósito del sufrimiento, y el sufrimiento se ablanda y se acorta.
Sanar al niño que fuiste también sana a tus padres
Te lo digo muy directo: todo lo que tus padres sufrieron y no sanaron está dentro de tu mente. Por eso, cuando sanas, estás sanando para atrás y para adelante: a tus padres, a tus ancestros y a todas las personas que se crucen en tu vida. No los culpes. Hazte responsable y sánalo. Ese es un poder que va mucho más allá de tus propias heridas.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el niño interior?
Es una forma de nombrar lo que aprendiste de chico y todavía reacciona en ti. Estamos condicionados por lo que vivimos en la infancia, tengas la edad que tengas. Lo que se sana no es el pasado, sino cómo eso aparece hoy.
¿Tengo que recordar mi infancia para sanar?
No. No hace falta esforzarte en recordar nada: tu mente te trae las cosas cuando estás listo para liberarlas. Saber qué pasó te muestra un patrón, pero lo que libera es el perdón en el presente.
¿Por qué me siento peor desde que empecé a sanar?
Porque empiezas a ver patrones que antes no veías, y el ego todavía los interpreta. Es incómodo, como una desintoxicación, pero no puedes liberar lo que no ves. Es parte del proceso.
¿Sanar mis heridas de la infancia ayuda a mi familia?
Sí. Todo lo que tus padres sufrieron y no sanaron está en tu mente. Cuando sanas, sanas para atrás y para adelante. Por eso no se trata de culparlos, sino de hacerte responsable y sanarlo.
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