Perdonar es muy simple: qué es el perdón de verdad
Perdonar es soltar: pasar por alto una situación y sacarle el poder que tiene sobre tu mente. No es hacerte el tonto, ni decir «te perdono» por buenos modales, ni perder al otro. Es una corrección interna: donde había culpa y juicio, ahora ves al otro, y a ti, con inocencia.
Puntos clave
En mi familia no se hablaba de perdón; con el tiempo vi que es una capacidad de la mente.
Necesitamos perdonar porque juzgamos, y el juicio siempre empieza por uno mismo.
No es hacerte el tonto, ni un gesto de buenos modales, ni perder al otro, ni bloquear un recuerdo.
Sabes que perdonaste cuando el recuerdo vuelve y ya no duele: solo quedan los pensamientos amorosos.
Cuando empecé a estudiar Un Curso de Milagros, la palabra perdón no me resonaba mucho. En mi familia no se hablaba de perdón, y pensaba: ¿qué tengo que perdonar?, ¿qué hice mal? Con el tiempo me fui dando cuenta de que el perdón es una capacidad mental, que ocurre absoluta y puramente en la mente.
¿Qué significa perdonar?
Cuando empecé a estudiar Un Curso de Milagros, la palabra perdón no me resonaba mucho. En mi familia no se hablaba de perdón. Pensaba: ¿qué tengo que perdonar?, ¿qué hice mal? Con el tiempo me fui dando cuenta de que el perdón es una capacidad mental, que ocurre absoluta y puramente en la mente, y de que perdonar significa soltar.
La definición del curso tiene que ver con eso: soltar, pasar por alto. Si estás constantemente quejándote de algo que pasó en algún momento de tu vida, o de algo que alguien te dijo, ¿no será momento de soltarlo? Y hay algo importante cuando estudiamos esto: no pretender que ya sabemos lo que significa la palabra perdón. Si el perdón que intentamos hasta ahora hubiera funcionado, no estaríamos aprendiendo a perdonar.
¿Por qué necesitamos perdonar?
Si tengo que perdonar algo es porque juzgué. Nos pusimos en el lugar de jueces, establecimos una vara de medida y dijimos: esto está bien, esto está mal, esto lo quiero, esto no. Y cuanto más juzgo lo que vivo, más intolerable se vuelve mi vida; el curso habla de la fatiga que produce juzgar continuamente. Juzgar es un acto de ignorancia, una falta de fe en la vida misma.
Y fíjate que casi siempre empieza por uno. Te juzgas por algo del pasado, por algo que hiciste, pensaste o te dijeron, y eso te genera un malestar constante. Por eso siempre es con uno mismo: el ego monta una identidad y la proyecta, y lo que juzgo en el otro tiene que ver con lo que yo estoy proyectando.
El juicio es, o bien confundir la conducta de alguien con quien es esa persona o proyectar la propia inconsciencia en otra persona y confundir eso con lo que es ella.
— Eckhart Tolle, El poder del ahora
¿Qué no es perdonar?
No es hacerte el tonto: es dejar de lastimarte. Soltar no significa dejar sin resolver algo que tienes que resolver. Si tienes que hacer algo, lo haces. Lo que cortas es la raíz egoica con la que te estás juzgando.
No es un gesto de buenos modales. Tiramos perdones por ahí y queda solo en una palabrita. Cuando estás con alguien no tienes que decirle «te perdono»: tienes que soltar la creencia que te hace juzgarlo. No es un mantra ni son palabras.
No es admitir tu derrota. Esa idea esconde la creencia de que la vida es una lucha, y la lucha es una forma de egoísmo que nos lleva al conflicto permanente.
No es perder al otro. El ego cree que si perdona, pierde: mientras juzgo y condeno, tengo al otro en mis garras. Es al revés. Cuando lo puedes perdonar, recién ahí lo encuentras, y te das cuenta de que nunca lo habías visto: estabas viendo la imagen que proyectabas en él.
No es bloquear un recuerdo. No se trata de un olvido a la fuerza. Hay un punto en que ese recuerdo ya no viene a tu mente, y si viene, no te duele.
¿Cómo sé si perdoné de verdad?
El curso lo dice con una frase muy clara: el perdón es un gesto vacío a menos que conlleve corrección. No es que venga alguien a corregirte; nadie puede corregirte. La corrección es interna, y es soltar el pensamiento egoísta. Cuando lo sueltas aparece algo como una liberación: algo se quiebra adentro y a veces no lo puedes poner en palabras.
Lo reconoces así: yo sentía culpa por esto y ahora ya no; me sentía mal con esta persona y ahora la veo con inocencia, ya no la ataco en mi mente. Cuando piensas en ella, lo único que recuerdas son los pensamientos amorosos. Si lo corriges para afuera pero no para adentro, es un gesto vacío, y lo que estás haciendo es juzgar en vez de sanar. Hay otra señal: la persona puede estar delante de ti diciendo lo mismo que antes, y en tu mente ya no hay juicio. Es la misma situación; lo que cambió es tu percepción.
¿A quién tengo que perdonar primero?
Hay dos niveles que conviene conocer. El primero es perdonarte por todo lo que hiciste para lastimar a otros, desde la inconsciencia, buscando sacar algún provecho. No sirve hacerse el tonto: todos lo hicimos alguna vez, y eso queda en la mente como culpa. El segundo es perdonarte por todo lo que hiciste para lastimarte a ti mismo. En los dos casos se trata de soltar el pasado para poder encontrarte en el presente.
Y no solo se perdonan recuerdos: también se perdonan ideas. La idea de que yo debería ser de tal forma, de que mi trabajo debería ser así. Perdonar una idea es mucho más poderoso que perdonar una situación, porque ya no importa quién sea: estás perdonando la idea de que alguien te puede hacer algo.
¿Se puede perdonar ahora?
A veces me dicen: «Gabriel, yo pensé que esto ya lo había perdonado». Lo puedes perdonar ahora. ¿Qué te duele ahora, qué te molesta ahora? El perdón ocurre ahora. El pasado solo está presente si lo traes con tu mente: cuando puedes ver a alguien con quien te peleaste tantas veces sin todo eso, como si lo vieras de nuevo, ese es seguramente el momento de mayor felicidad de esa relación. Es un entrenamiento, no una pastilla mágica; yo tardé años en poder perdonar ciertas cosas. Pero cada vez que sueltas, te das cuenta de que la tormenta pasa y tú no pasas.
Preguntas frecuentes
¿Perdonar es olvidar?
No es bloquear un recuerdo. Hay un punto en que ese recuerdo ya no viene, y si viene, no duele: ahí te das cuenta de que perdonaste.
¿Perdonar significa aceptar que me sigan lastimando?
No. Perdonar no es hacerte el tonto ni dejar sin resolver lo que tienes que resolver. Es soltar el juicio con el que te lastimas; si tienes que hacer algo, lo haces.
¿Alcanza con decir «te perdono»?
No. Si lo corriges para afuera y no para adentro, es un gesto vacío. El perdón no es un mantra: es soltar la creencia que te hace juzgar al otro.
¿Por qué se dice que perdonar siempre es con uno mismo?
Porque lo que ves en el otro es lo que estás proyectando de ti. Por eso, cuando perdonas al otro, te estás perdonando a ti mismo.
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