¿Puedo perdonar a alguien que nunca me pidió perdón?
Sí, podés empezar a perdonar sin esperar una disculpa. El trabajo interior consiste en mirar los juicios que seguís sosteniendo, no en conseguir que otra persona reconozca lo que hizo.
Alguien se quedó con algo que le prestaste y nunca lo habló. Cada vez que lo recordás volvés al reclamo, aunque hoy estés en otra situación. Podés hacer un pedido concreto o decidir cómo actuar respecto de ese vínculo; tu práctica de perdón empieza por observar qué ocurre en vos cuando lo recordás.
La clave del perdón es observar la mente.
Gabriel distingue el deseo de soltar un dolor del cambio en las ideas que lo siguen alimentando. Decir «ya perdoné» mientras repetís la condena no hace ese trabajo. No necesitás fingir que el hecho estuvo bien. Podés dejar de exigir una respuesta ajena como condición para mirar tu mente.
Cómo trabajarlo
Reconocé la condición que pusiste
Observá si tu paz quedó atada a escuchar «perdón» o «tenías razón». Nombrá esa expectativa sin juzgarte por tenerla.
Mirá el juicio que se repite
Cuando vuelva el recuerdo, escuchá la frase que tu mente dirige a esa persona. La práctica es reconocer el movimiento, no discutir una vez más el caso.
Practicá primero en un momento a solas
Sentate un momento y observá lo que pensás. Si empezás a condenarte también por esos pensamientos, hacelo de a poco: no hace falta forzar una sesión larga.
Separá el pedido concreto de la práctica interior
Si corresponde reclamar o comunicar algo, podés hacerlo. Mirá si podés dar ese paso sin usarlo como requisito para empezar a trabajar tus propios juicios.
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Otras preguntas
Respuesta preparada por el equipo de Guía para la Paz Interior con las palabras de Gabriel Gowezniansky en sus clases, encuentros y entrevistas.
