El ego habla primero: cómo escuchar tu voz interior
No la escuchas porque el ego siempre habla primero. Para escucharla hay que dejar de hablar: perdonar para hacer espacio, observar, esperar sin juzgar y preguntar adentro. La voz no se cansa: responde siempre que preguntes.
Puntos clave
Todos tenemos una guía interior; Un Curso de Milagros la llama Espíritu Santo.
No la escuchamos porque el ego siempre habla primero.
Orar no es solo hablar: hay que escuchar con la mente en silencio.
El perdón vacía la mente y hace espacio para que llegue la respuesta.
Todos tenemos una guía adentro
Hay una gran tarea que hoy nos toca: reconocer que todos tenemos una guía dentro nuestro. Algunos quizá ya la experimentaron: los llevó a liberar cosas, a tomar ciertas decisiones, o incluso los trajo hasta acá. Esa guía está en todos, no importa lo que creas. Algunos le llaman guía interno, maestro interno, yo superior; en Un Curso de Milagros se le llama Espíritu Santo, y el Curso lo presenta como la respuesta que Dios dio cuando en nuestra mente apareció el ego.
Y no es una voz religiosa. No pienses en lo que aprendiste a nivel religioso, porque eso es otra creencia, otro bloqueo, otro dogma. Tampoco alcanza con conceptualizarlo, con decir «sí, todos tenemos la voz». Hay que empezar a experimentarlo.
¿Por qué no la escuchamos?
La respuesta es simple: el ego siempre habla primero. Por eso la primera respuesta que llega a tu mente es una respuesta egoísta. Hemos negado la voz que hablaba en nuestro interior y estuvimos tan identificados con esta forma de pensar aprendida que nos convertimos en robots del ego: se enchufa el chip y ¡pum!, ego, sufrimiento.
Y ojo con el látigo. Cuando uno se da cuenta de que hay una guía adentro, enseguida aparece el reproche: «ya la debería haber escuchado, si la hubiera escuchado en su momento…». La buena noticia es que solo la podemos escuchar en el presente. No hay nada que recuperar del pasado.
Orar no es solo hablar
Fíjate qué hacemos cuando nos sentamos a orar: hablamos, pedimos, entregamos, agradecemos. «Por favor, ayúdame, Padre». Está bien, pero para esta voz hay que aprender a escuchar. Hay una cualidad humana poco conocida que es escuchar, escuchar con una mente en silencio. Si tú estás hablando todo el tiempo, ¿en qué momento vas a recibir la respuesta?
Por eso te digo: no es suficiente pedir, hay que escuchar. No hace falta que alguien de afuera responda todas las preguntas que tiene tu mente. Tú sí te puedes dar el tiempo, el espacio, la paciencia y el lugar para que las respuestas empiecen a llegar.
La meditación es simplemente oración, aunque se escucha en lugar de hablar, y nada más. (...) La meditación es donde se recibe poder, información intuitiva y dirección.
— Kryon (Lee Carroll), Los tiempos finales
Perdonar es vaciar la jarra
Cuando perdonamos —observamos, esperamos, pasamos por alto— se empieza a generar un espacio dentro. Imagínalo como una jarra: estaba siempre llena de ego, y de pronto la vacías y la dejas libre para que aparezca un nuevo líquido, otro mensaje.
Esto es importante, porque si tú no escuchas la voz dentro, dependes de lo que te diga alguien de afuera y te conviertes en una marioneta. La única labor es generar ese espacio para poder escuchar la voz que escucharon todos los maestros, en todas las épocas y en el idioma que haya sido. Ahí donde estás sentado está la respuesta, y ahí también está la pregunta.
Observa lo que aparece en tu mente.
Espera, sin salir corriendo detrás de la primera respuesta.
No juzgues: no intentes entenderlo con una lógica que alguien te enseñó.
La voz no se cansa
¿Cuántas veces recibiste mensajes y no te animaste a seguirlos? ¿Cuántas veces sabías lo que tenías que hacer, pero algo te empujaba para atrás? Los humanos nos cansamos; la voz del Espíritu Santo no. Te va a seguir dando las respuestas una y otra vez hasta que estés dispuesto a escuchar. El cansancio, el agotamiento y la frustración son solo parte del ego.
Te acuestas y la escuchas, te paras y la escuchas, te sientas y la escuchas. ¿Cuántas veces la tienes que escuchar? Todas las que lo necesites. ¿Cuántas veces te va a hablar? Siempre que preguntes.
Cómo reconocerla
Hay un momento increíble cuando esto ocurre. Estás en el transporte, en tu casa, bañándote o cocinando, y empieza a bajarte información. Y te das cuenta: esta voz no es mía, no es la voz que escucho siempre, tiene un mensaje diferente. Eso es el Espíritu Santo, ni más ni menos.
Al principio esas veces se cuentan con los dedos de una mano. Pero hay un punto en que ya no las cuentas: cada día aparece la voz. No es mágica; si tú te abres, la voz está ahí todo el tiempo. Y cuando la escuchas, el paso siguiente es animarte a compartir lo que recibes, porque el milagro no es individual: ocurre en el encuentro.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la guía interior en Un Curso de Milagros?
Es la voz que habla por Dios en tu mente; el Curso la llama Espíritu Santo. Está en todos, no importa lo que creas.
¿Por qué me cuesta escuchar mi voz interior?
Porque el ego siempre habla primero y porque, cuando oras, sueles hablar en lugar de escuchar. El perdón te vacía y hace el espacio para que la respuesta llegue.
¿Dónde puedo ver el seminario completo?
Gratis en la plataforma de Guía para la Paz Interior: el seminario «Vivir en paz interior», con capítulos para ir directo a cada parte.
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