Emociones

Tus emociones no son tuyas: por qué dejarlas ir

Gabriel Gowezniansky
Gabriel Gowezniansky
3 min de lectura
En pocas palabras

Para Gabriel Gowezniansky, aceptar una emoción puede ser un primer paso, pero lo más profundo es dejarla ir: las emociones no son realmente tuyas, pasan como el agua de un río. Y además te muestran la máscara: tensión cuando engañas, alivio cuando eres honesto.

Puntos clave

  • La paz es congruencia entre lo que piensas, lo que dices y lo que sientes.

  • Uno acepta lo que cree que le pertenece, y las emociones no son realmente nuestras.

  • Detrás de la angustia hay paz: lo que se angustia es la idea que tienes de ti.

La clave está en cómo te sientes

Una pregunta muy buena es esta: ¿cómo puedo identificar que es la máscara la que está respondiendo y no yo? La clave que da en el blanco son tus emociones: cómo te sientes. Cada vez que engañas a otro hay tensión. Cuando al otro le dices lo que sientes, estás relajado.

Fíjate lo que pasa cuando a alguien le dices algo que nunca te animaste a decirle. ¿Qué sientes después? Un alivio. Y si engañas a alguien, si le dices algo para manipularlo, después a la noche te quedas pensando si se dará cuenta, y cuando lo vuelves a ver hay tensión.

Cuando decir la verdad también incomoda

No es tan simple. Puede que seas honesto y aun así te sientas mal, porque todavía hay una máscara actuando, todavía hay miedo a decirlo. Y puede pasar que le digas al otro lo que estás sintiendo y que el otro se enoje. Entonces te sientes culpable: «uy, lo hice enojar». Esa es otra máscara, el temor a que el otro se enoje por lo que tú digas, y te la vuelves a poner.

Congruencia entre lo que piensas, dices y sientes

Un Curso de Milagros lo muestra: cuando alcanzas un estado de paz, lo que hay es congruencia entre lo que piensas, lo que dices y lo que sientes. Si hay incongruencia, lo vas a empezar a observar, porque ya estás haciendo un proceso de indagación: observas tu mente, tus pensamientos, tus sentimientos.

La indagación tiene niveles. La más profunda es la pregunta «¿quién es el yo?». Pero hay niveles más superficiales, entre comillas: la indagación física, cómo está mi cuerpo; la indagación emocional, qué emociones tengo; y la indagación mental. El objetivo es dar el salto hacia esa profundidad que llamamos espíritu.

¿Aceptar la emoción o dejarla ir?

Se suele decir que hay que aceptar las emociones. Lo interesante es que tú no tienes por qué aceptar algo que no es tuyo, y las emociones no son realmente nuestras. Si la emoción fuera algo mío, la tendría que aceptar y hacerme cargo de ella. Pero si la emoción es algo que ocurre en mi plano energético, no se trata tanto de aceptarla sino de dejarla ir.

Uno acepta lo que cree que le pertenece. Si yo me acepto como una máscara, tengo que aceptar esa máscara. Pero los maestros espirituales no te dicen que aceptes tu máscara: te dicen que te des cuenta de que esa máscara es una ilusión. Aceptar puede servir como un primer paso; lo más profundo es simplemente dejar que se libere.

Como el agua de un río

Imagínate que estás en un río y viene el agua. «¡Qué fresca que está!», y te la quieres llevar. Pero se fue. Con las emociones pasa lo mismo: ves que te baña la emoción y se va. Si la dejas ir, ya no tienes que hacerte cargo, ni aceptarla, ni tomarla como tuya. En un estado más profundo de conciencia ya no te identificas con nada de eso: te puede pasar una emoción, pero si no te identificas, se va. Y tampoco te identificas con la máscara que cree haberse liberado de la emoción.

Eventualmente, comenzarás a darte cuenta de que el mundo exterior y el flujo de emociones internas van y vienen. Pero tú, el que experimenta estas cosas, permaneces consciente de todo lo que pasa ante ti.

— Michael A. Singer, La liberación del alma

Detrás de la angustia hay paz, detrás del conflicto hay paz. Tú jamás puedes angustiarte: lo que se angustia es la idea que tú tienes de ti. Por eso una persona puede pasar en un instante de la angustia a la paz, porque cuando realizas que no eres eso, deja de atraparte. Es algo difícil de explicar, y cada uno lo va a experimentar: cuando eso desaparece, deja de estar, y tú no hiciste nada. Ni siquiera lo aceptaste.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si estoy hablando desde una máscara?

Fíjate cómo te sientes. Si engañas o manipulas, aparece la tensión; si dices lo que sientes, llega el alivio.

¿Y si digo lo que siento y el otro se enoja?

Si te sientes culpable por eso, es otra máscara: el temor a que el otro se enoje por lo que tú digas. También se puede observar y soltar.

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