Autoconocimiento

La ley de atracción no escucha tus palabras

Gabriel Gowezniansky
Gabriel Gowezniansky
5 min de lectura
En pocas palabras

La ley de atracción dice que lo semejante atrae a lo semejante: en lo que te enfocas genera una vibración, y esa vibración atrae. Funciona en tres pasos: piensa, vibra y atrae. No responde a tus palabras sino a la vibración que hay detrás, y no es una ley de control ni de manipulación.

Puntos clave

  • Yo la llamaría ley del enfoque: la atracción es un punto más sutil.

  • Un pensamiento madre se multiplica en otros, como un dominó.

  • La ley no responde a tus palabras, sino a la vibración que las generó.

  • La clave es armonizar antes de pedir, y sostener la dirección del pensamiento.

Muchas veces se la ve de forma superficial: pienso, pienso, pienso en algo, me centro, me centro, y se dio. Eso funciona, pero más que centrarme desde un punto de vista egoísta, porque siento que me falta, lo importante es entender cómo creamos nuestras realidades. Yo diría que en realidad es la ley del enfoque.

¿Qué es la ley de atracción?

Muchas veces se la ve de forma superficial: pienso, pienso, pienso en algo, me centro, me centro, y se dio. Eso funciona, pero más que centrarme en algo desde un punto de vista egoísta, porque siento que me falta, lo importante es entender de una forma más abierta cómo creamos nuestras realidades.

Yo diría que en realidad es la ley del enfoque. La diferencia es que la atracción es un punto más sutil: te enfocas en algo, eso genera una vibración, y esa vibración atrae. Si empiezo a vibrar en una frecuencia más elevada, la voy generando, la voy atrayendo, la voy expandiendo.

Y fíjate algo: piensa en alguien que admires, alguien que haya hecho algo que te cambió la vida. Esa persona sabe esto, haya leído sobre la ley de atracción o no. Nosotros lo estamos aprendiendo, pero todo el que ha atraído lo sabe.

¿Cómo funciona la ley de atracción?

Lo puedes resumir en tres palabras: piensa, vibra y atrae. Atraigo a través de un pensamiento que está en una vibración. Es una regla de tres simple: si pienso negativo, atraigo negativo; si pienso en abundancia, atraigo abundancia.

El pensamiento. Es la esencia de la atracción, es su manifestación y es el vehículo en el que viaja la información de tu interior. Por eso la base de la espiritualidad es observar los pensamientos: si tengo miedo a que me abandonen o a que me traicionen, puedo desear una relación, pero mi pensamiento está generando lo contrario.

La multiplicación. Cuando eliges un pensamiento, ese pensamiento atrae otros parecidos y se vuelve más poderoso. Es como un dominó: hay un pensamiento madre, de él salen dos, de esos salen otros, y en un momento hay una red mental enorme de atracción. Así nace cualquier proyecto, cualquier idea, cualquier búsqueda, espiritual o material.

La vibración. Todo pensamiento vibra, emite una señal y a la vez recibe. Dos personas pueden decir «quiero ser feliz»: una lo dice y no se lo cree, la otra lo dice desde adentro. No es solo el pensamiento, es lo que emana de él.

Todos tenemos dentro el imán del amor y el imán del odio. El imán del amor atrae a todo lo que tiene amor.

— Flavio M. Cabobianco, Vengo del Sol

Un ejemplo de cómo crece un pensamiento

Surge el pensamiento «mi pareja me va a dejar». Al principio es débil, casi desconectado: ¿por qué me va a dejar, si estamos bien? No tiene poder de atracción. Pero tú te centras en él, lo repites, y aparecen otros: me va a dejar por lo que dije, porque ya no le atraigo como antes. Se arma una ramificación, empiezas a vibrar cada vez más como eso, y en un momento se convierte en una urgencia y empiezas a actuar y a decir cosas desde ese lugar.

Lo mismo funciona al revés. Primero aparece un pensamiento débil de querer generar algo; después ves una oportunidad que antes no veías, empiezas a poner tu fe en eso y la energía se moviliza. Cuanto más piensas en algo, más vibras como eso; cuanto más vibras como eso, más te llega lo que se corresponde con esa vibración, hasta que ofreces una vibración distinta.

¿Por qué no me funciona la ley de atracción?

Porque la ley no responde a tus palabras ni a tus acciones, sino a la vibración que las generó. A veces decimos: «pero si estoy repitiendo el mantra, el decreto, las frases que dice el libro». Si debajo de eso está el «no puedo», lo que vibra es el «no puedo». Por eso lo primero es la certeza de que puedes.

Tampoco es un truco de magia: fingir que eres abundante o gastarte todo el sueldo en un día a ver si te llega más no funciona así. Y no es una ley de control ni de manipulación: no se trata de pensar una cifra hasta que aparezca en tu cuenta. El sistema no es tan tonto. Lo que se te da es lo que necesitas para tu propósito, de la forma en que llega. No es magia, es poder: en el momento exacto en que cambias tu vibración, cambia tu futuro.

La clave: armonía y dirección

Para atraer lo que deseas tienes que alcanzar una armonía vibratoria con eso que deseas. La armonía es la base de la música, del equilibrio, de la vida. Por eso, antes de pensar qué quieres atraer, tienes que armonizar, y es un trabajo diario: cada vez que te desalineas, vuelves a armonizar. Eso implica soltar el pasado, porque se repite y se repite, y en la repetición no hay creación.

Y además hay que dirigir. Un pensamiento aislado todavía no tiene poder. Cuando diriges tus pensamientos a propósito, en lugar de quedarte mirando lo que pasa a tu alrededor, empiezas a cambiar los patrones a los que responde la ley. Si quieres la paz, sostén el pensamiento de la paz en tu mente todo el día. Las lecciones de Un Curso de Milagros funcionan así: repites la idea cada hora, la refuerzas, y en un momento tiene una fuerza enorme.

¿Puedo cambiar lo que vengo atrayendo?

Siempre. No digas «uy, hace mucho que vengo atrayendo esto». Puedes cambiar cuando quieras. Con la ley de atracción lo que estás atrayendo es tu futuro, y pensar en algo ya es empezar a invitarlo. Cuando empiezas a vibrar en el futuro, el pasado pierde su fuerza de atracción y empezamos a ser creadores sin mochilas, sin cargas. Lo que aprendiste lo vas a seguir usando, pero desde otra vibración.

Preguntas frecuentes

¿La ley de atracción es lo mismo que pensar positivo?

No. La ley no responde a tus palabras ni a tus frases, sino a la vibración que las genera. Si repites un decreto y por debajo está el «no puedo», lo que vibra es el «no puedo».

¿Puedo atraer una cantidad exacta de dinero pensando en ella?

La ley de atracción no es una ley de control ni de manipulación. Lo que se te da es lo que necesitas para tu propósito, de la forma en que llega, no lo que tu mente quiere imponer.

¿Alcanza con tener un pensamiento positivo por día?

No: un pensamiento aislado todavía no tiene poder. Hace falta dirección, sostener ese pensamiento, repetirlo y reforzarlo, además de armonizarte cada vez que te desalineas.

¿Qué tiene que ver la ley de atracción con Un Curso de Milagros?

Las lecciones del libro funcionan así: te centras en un pensamiento con una vibración y permites que lleguen a tu mente pensamientos afines. Por eso lo enseño: las leyes están contenidas ahí, con otras palabras.

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