La abundancia que no se puede perder
La abundancia es lo eterno, lo que no se puede obtener ni se puede perder. Abundancia es que tengas lo que necesitas ahora para lo que tienes que hacer ahora.
Puntos clave
Si para nosotros la abundancia sigue siendo obtener algo que pensamos que nos falta, no estamos cambiando el sistema de carencia.
Todo lo que experimentamos como carencia no es más que una forma de percibirnos a nosotros mismos y de percibir el mundo.
Las leyes de la creación, con las que Dios crea, no son las leyes de la percepción, con las que nosotros percibimos.
El Espíritu Santo es el conector que le recuerda a la mente dormida la abundancia de dónde viene.
La escasez económica requiere tiempo, porque tiene que ser algo que me vaya a faltar en el futuro.
La abundancia no es conseguir lo que nos falta
Para nosotros, en general, la abundancia es conseguir lo que nos falta. Por eso hablo de abundancia espiritual: porque no se trata de conseguir algo que nos falte, sino de lograr una comprensión de lo que es el plano espiritual, el plano más sutil.
Hoy se habla mucho de abundancia. Como la mente egoica siempre está en carencia, el marketing fundamentalmente se orienta a esa carencia, a tratar de suplirla. Pero si para nosotros la abundancia sigue siendo obtener algo que pensamos que nos falta, no estamos cambiando el sistema de carencia. Solamente estamos corriendo detrás de objetivos mundanos.
Todo ese paradigma implica tener más en este mundo: más amigos, más dinero, más propiedades. Y no te digo que si quieres tener más propiedades no las tengas; simplemente date cuenta de que eso no tiene nada que ver con la abundancia. En muchos casos puede ser solamente un miedo a la falta. La idea de que me va a faltar me hace estar constantemente buscando logros materiales que parecen una abundancia externa, pero que en realidad reflejan una sensación constante de que algo va a faltar.
No hay que sentirnos avergonzados si eso nos está pasando. Lo único que implica es que el ego tiene nuestra mente poseída. Y acá hay algo muy importante en el camino espiritual: la honestidad con mi estado mental.
Este mundo es un mundo de carencia
Este mundo es el mundo de la carencia. Todo el tiempo falta algo: te falta comida porque tienes hambre, o te falta salud porque comiste demasiado. Te falta pareja o te sobra pareja, te falta calor o te falta frío. Es lo que muchos llaman el mundo de la dualidad, donde todo el tiempo estás para un lado o para el otro.
El mundo en el que te encuentras es un mundo de escasez porque estás necesitado.
— Un Curso de Milagros
La mente que tú usas cotidianamente, cuando hablas de «yo» —me gusta, quiero, voy, vengo—, no es tu mente real. Es una mente identificada con la carencia, donde se construye un personaje que tú llamas yo y que no existe en absoluto. En el curso, el nombre técnico de eso es ego: un personaje inventado que nunca ha existido ni existe, pero parece existir y parece estar en el cuerpo.
Para poder estar en esta experiencia, primero tuvimos que tener la idea de sentirnos separados. Y ahí la mente pasó del ámbito creador al ámbito perceptor. Por eso nuestra labor es sanar nuestra percepción: todo lo que experimentamos como carencia no es más que una forma de percibirnos a nosotros mismos, de percibir el mundo, de percibir lo que nos rodea.
Y comprender lo difícil de comprender es que la abundancia en este mundo es imposible. Tienes mil amigos, todos te aman y tú los amas: compáralo con lo que es la experiencia pura de Dios. Te compraste una isla e invitaste a toda tu familia: compáralo con estar en la mente de Dios, en la luz infinita, incondicional, sin límites, sin bordes, donde no hay un lugar donde empieza mi casa y la otra, o mi cuerpo y el otro.
¿Qué es aquello que no puedes perder?
Entonces, ¿qué es la abundancia? La abundancia es lo eterno, lo que no se puede obtener ni se puede perder.
Hagamos un pequeño ejercicio de introspección. ¿Qué es aquello que no puedes perder? Tu cuerpo lo puedes perder. Tu familia la puedes perder. Las cosas materiales que tienes las puedes perder. ¿Qué es aquello que no se puede perder?
Hay algo en nosotros que no lo podemos perder. En esa charla lo dije así, y no es agradable para el ego, pero sí para el corazón que está despertando: todo el resto, no sólo lo puedes perder: lo vas a perder. ¿Por qué? Porque no es real.
Con esto no quiero decir que el mundo sea malo o un lugar para odiar. La trascendencia no viene de rechazar el mundo o de sentirse incómodo en él, sino de la claridad de que nuestro hogar no es este mundo. Y si esta idea te lleva a deprimirte o a entristecerte, el mensaje no está llegando. Lo que te tiene que llevar es a sentir una alegría inmensa en el interior: claro, con razón siempre me pareció que tenía que haber algo más, que no se podía tratar de ese éxito externo.
Hay una cosa que te dice Un Curso de Milagros que es muy importante: uno aprende lo que valora. Si tu valor está en el mundo, vas a aprender un montón de cosas del mundo. Si tu valor está en el retorno a la esencia inmutable, divina, que somos, vas a empezar a direccionar tu energía hacia ahí y a poner tu corazón.
Las leyes del mundo no son las leyes de Dios
Las leyes de la creación, con las que Dios crea, no son las leyes de la percepción, con las que nosotros percibimos. En este plano, si alguien crea algo, decimos: qué mente creativa que tiene. Pero en el plano espiritual no funciona así, porque tú, como ser separado, no puedes crear algo a nivel individual. La única forma de crear que existe es como un solo ser.
Puedes hacerlo como ejercicio: en un cuaderno, dos columnas; de un lado las leyes del mundo y del otro las leyes de Dios. Algunas de las más evidentes:
- Dentro de este mundo, la ley es la proyección: aquello que creo que me corresponde, lo busco afuera. En la ley de Dios, en lugar de la proyección, está la extensión: Dios se extiende a sí mismo sin perder algo, sin proyectarlo afuera.
- Dentro de este mundo tenemos la ley del tiempo. En la conciencia de Dios no existe el tiempo: la ley es lo eterno, lo que no nace ni muere, ni avanza ni retrocede. Todo es perfecto.
Lo que experimentamos acá es apenas un reflejo tímido de las leyes de Dios. Si sientes mucho amor hacia alguien o hacia algo, eso es un reflejo del amor que Dios siente hacia nosotros. Nuestro amor todavía es temporal, va y viene, pero es un reflejo.
Por eso es importante lo que en Un Curso de Milagros se llama confusión de niveles: confundir el plano espiritual con el plano material, tratar de que el plano material tenga las leyes del plano espiritual o llevar las leyes del plano material al plano espiritual. El ego se identifica con el cuerpo y trata de volver materia lo mental, y la mente nunca es materia. Un pintor pinta un cuadro: ¿puede el cuadro convertirse en algún momento en el pintor? No. ¿Puede el cuerpo ser en algún momento lo que eres? No.
El Espíritu Santo, el puente hacia la abundancia
El puente para la abundancia en este mundo es lo que Un Curso de Milagros llama Espíritu Santo. ¿Qué es el Espíritu Santo? Es el conector que le recuerda a la mente dormida la abundancia de dónde viene y que la ayuda a despertar de eso que cree que le falta, de esa sensación de carencia. Y la forma que tenemos de ir recuperando esa abundancia es escuchar más y más esa voz en nuestro interior.
Uno puede tener mucha información, pero si no escuchas al Espíritu Santo en tu mente, eres profundamente miserable en tu experiencia mental. El Espíritu Santo es una experiencia muy concreta, muy clara, dentro de la mente.
Jesús te dice en el curso que no te pongas a cargo del plan de la Expiación: pregúntale qué milagros tienes que hacer y él te va a guiar. Eso no es otra cosa que escuchar al Espíritu Santo hablando en tu mente.
¿Y cómo se le habla? El Espíritu Santo entiende en cualquier idioma. Piensa que el Espíritu Santo es tu misma mente, pero en un estado iluminado. Si lo tuviera que poner muy simple, te diría: háblale con el corazón. No lo engañes, porque si lo quieres engañar se da cuenta: eres tú mismo.
¿Y la escasez económica?
La escasez económica es muy relativa. Te pones a pensar y te das cuenta de que nunca te faltó nada, de que siempre tuviste lo que necesitabas. Hay una definición de abundancia de Susan Powell que me gusta mucho: «abundancia es que tengas lo que necesitas ahora para lo que tienes que hacer ahora». Eso siempre está.
Pongo un ejemplo drástico: te separaste, fuiste a juicio, perdiste la mitad y caes en la casa de un amigo. ¿Tienes dónde caer o no? Entonces no te falta. A nivel papeles puedes decir: estoy en un divorcio y tengo la casa hipotecada. Techo no te falta. Lo que te falta es conciencia, porque piensas que un papel te va a dar seguridad.
La escasez económica requiere tiempo, porque tiene que ser algo que me vaya a faltar en el futuro. En el presente nunca te falta nada. Incluso personas que tienen millones de dólares están en carencia si creen que algo les falta. Por eso no hay muchos aspectos de la abundancia: hay uno solo, el espiritual. Y la idea misma de querer algo ya implica una falta: me falta eso, entonces lo quiero.
Por eso la entrega es reconocer que tú tienes todo. No es «le entrego esto al Espíritu Santo para que me llegue lo que no tengo». Eso no es entrega: eso es un intento de manipulación espiritual.
La abundancia está siempre disponible y a nuestro alcance. No es algo que se pueda fingir: se trata de que sientas la abundancia y permitas que la abundancia hable por ti y actúe por ti.
Preguntas frecuentes
¿Cómo desbloquear la abundancia en todos los aspectos de la vida?
Hay un solo aspecto, el espiritual. El mundo es un mundo de carencia: incluso personas que tienen millones de dólares están en carencia, porque cuando ya tienes mucho dinero lo que te puede faltar es salud, amor o más dinero.
¿Cómo hablarle al Espíritu Santo sin negociar con él?
Háblale con el corazón y suelta esa máscara de que falta algo. Si ya te estás dando cuenta de esa negociación, lo que estás viendo no es quién eres tú, sino cómo funciona la mecánica del ego en tu mente. Ahí le puedes preguntar al Espíritu Santo «¿cómo hablo contigo?», y vas a recibir la respuesta.
¿Qué es la confusión de niveles en Un Curso de Milagros?
Es confundir el plano espiritual con el plano material: tratar de que el plano material tenga las leyes del plano espiritual, o al revés. Por ejemplo, «como es en tu mente es en tu cuerpo» es falso: hay personas con cuerpos superfuertes cuya mente está todo el tiempo identificada con el cuerpo.
¿Qué son los sueños que tenemos a la noche según Un Curso de Milagros?
Hay que diferenciar el sueño de separación del que habla el Curso de los sueños que tenemos a la noche, que son como un sueño dentro del sueño: un plano simbólico, símbolos de cosas que hemos creído importantes y que vuelven a aparecer. Puede que haya algún mensaje, pero es más fácil escuchar al Espíritu Santo a nivel consciente.
¿El Kybalion y «como es arriba es abajo» coinciden con Un Curso de Milagros?
El Kybalion explica muy bien cómo funcionan las cosas acá, pero con Dios no tiene nada que ver, salvo el primer principio, que todo es mente: el resto son leyes de separación, que implican tiempo. «Como es arriba es abajo» ayuda a ver que lo que experimentamos acá es un reflejo del plano superior, pero en el arriba último no hay ni arriba ni abajo.
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