Lección 34: La paz es una decisión que puedes tomar
La lección 34 de Un Curso de Milagros, «Podría ver paz en lugar de esto», enseña que la paz es una decisión tuya y no depende de lo que pasa afuera. Se practica todo el día: en cada situación en la que no ves paz, reconoces que puedes verla de otra manera.
Puntos clave
En cada situación en la que no ves paz hay una parte de tu mente que se queja, culpa o se resiente.
La pregunta de la lección es «¿por qué no veo paz?», y el ego nunca se la hace.
Se aplica en cada conflicto y en el momento, no tres horas después.
No hace falta saber cuál es la otra forma de ver: la vida te la va a mostrar.
Cuando yo armé Guía para la Paz Interior no estaba en paz: estaba buscando estar en paz. Y lo primero que te quiero decir es que es tu decisión estar o no en paz. Te puede parecer que no, que hay muchas causas externas que te lo impiden; eso se llama autoengaño. La lección 34 de Un Curso de Milagros trabaja justamente eso.
¿Qué significa «Podría ver paz en lugar de esto»?
Cuando yo armé Guía para la Paz Interior no estaba en paz: estaba buscando estar en paz. Y lo primero que te quiero decir es esto: es tu decisión estar o no en paz. Te puede parecer que no, que hay un montón de causas externas que te impiden experimentarla. Eso se llama autoengaño. Es una mente que no se conoce en lo absoluto.
En cada situación en la que no ves paz, hay una parte de tu mente que se queja, que culpa, que se siente mal, que se resiente, que intenta vengarse. Todo tipo de infantilidad egoísta que hoy te toca ver. Y en un punto surge una madurez interior que te hace decir: estoy cansado, estoy harto, estoy listo para liberarme de esta película que me autocuento.
Esta lección viene en una secuencia. Antes el Curso te lleva por «No soy víctima del mundo que veo» y «Hay otra manera de ver el mundo». Y acá da el paso: puedes cambiar tu percepción. Ahí se abren todas las puertas.
¿Por qué no veo paz? La pregunta de la lección 34
La pregunta que te propongo es: ¿por qué no veo paz? Te la tienes que hacer cada treinta y cinco segundos. El trabajo de indagación permite ir a esas preguntas incómodas que el ego no se hace, porque si se las hiciera, desaparecería. Solo una voz iluminada en tu interior puede preguntar: ¿cómo hago para estar en paz?
El ego, en cambio, justifica. "No estoy en paz, pero mira cómo está el mundo". "Mira la familia que tengo". "Mira esta situación". El ego siempre justifica, argumenta, explica. Hay un momento en que tienes que aburrirte de los argumentos infantiles que te pones para no estar en paz.
El conflicto es un estado de ignorancia
Quiero que entiendas esto: el conflicto es solo un estado de total ignorancia. ¿Cuántas veces en tu vida pensaste que algo era malo, avanzó la situación y dijiste "qué suerte que me pasó, mira lo que aprendí"? ¿Cuántas veces más vas a sufrir tu propio juicio, tu propia interpretación de las cosas?
Tú no tienes ni idea de por qué las cosas suceden. Yo tampoco. La gente se acerca, hay gente que se aleja, y yo no tengo ni idea. Piensa en cuando tu hijo era chiquito y se acercaba a una estufa: tú lo corrías, y él lloraba sin entender por qué. Quiero que te veas como ese niño cada vez que empiezas a llorar en la vida. Hay una relación que se aleja, hay un mensaje que te llega, y no sabes por qué. Eres ese niño que todavía no entiende, y hay una mano divina que te guía, que te acerca situaciones y te aleja otras.
Cómo practicar la lección 34
Repítela para transformarte, no como un robot. Es un mantra: grábatelo como un tatuaje. Podría ver paz en lugar de esto.
Aplícala en todo conflicto, no solo donde te guste. Te peleaste con tu pareja: puedes ver paz en eso. Tu hijo hace algo que te da miedo: puedes ver paz ahí. Tienes que cambiar de trabajo, o mudarte porque ya no puedes vivir donde estás: también ahí puedes ver paz.
Hazlo en el momento. Si te estás peleando con alguien, ahí es donde se va a dar el milagro. No tres horas después, cuando ya estuviste culpándote y culpando al otro, ya estás angustiado y se te cerró el estómago.
Escribe. Mientras no lo escribes, queda como un pensamiento que vuela en la mente. Pregúntate: ¿qué situación de mi vida es la que más me cuesta ver con paz?
Entrégale tu percepción al Espíritu Santo. Es la parte de tu mente que ve desde la verdad. Al entregarla la sueltas, y confías en que te va a ayudar a liberar lo que todavía no ves.
Esto no es un ejercicio bonito para que te sientas mejor un rato. Si tu deseo profundo es vivir en paz, ponle toda tu energía.
¿Cuál es la otra forma de ver?
Acá viene lo más importante: no tienes ni idea de cuál es, y yo tampoco. No tengo ninguna bola de cristal. La vida te va a mostrar. Eso que antes se llamaba fe no es tener fe en alguien de afuera: es tener fe en la vida. Empieza a no saber nada, y vas a vivir con la sabiduría de alguien que está entregado.
Siempre que crees que sabes, la paz se aleja de ti porque has abandonado al Maestro de la paz.
— Un Curso de Milagros
Y no te voy a engañar. Cuando me di cuenta de que podía cambiar mi percepción, eso no me hizo pasar en un instante del miedo al amor. Lo que me hizo fue saber que cada mañana, cuando me levantaba angustiado, triste, agobiado por todo lo que pensaba que tenía que hacer, podía abrir el Curso de Milagros, ponerme a estudiar y reconocer que podía cambiarla. El estudio y la práctica te van llevando a integrarlo. Un día a la vez, en cada situación: podría ver paz en lugar de esto.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas veces al día se practica la lección 34?
Durante todo el día, en cada situación en la que no veas paz. No es para hacerlo solamente un rato: es para llevarlo en tu mente todo el día.
¿Qué hago si repito la lección y sigo sin sentir paz?
Darte cuenta de que puedes cambiar tu percepción no te hace pasar en un instante del miedo al amor. Lo que te da es saber que siempre puedes volver a elegir, y la práctica diaria te lleva a integrarlo.
¿La paz depende de lo que me pasa?
No. Es tu decisión estar o no en paz. Creer que hay causas externas que te lo impiden es autoengaño: es el ego justificando por qué no está en paz.
¿Qué lecciones vienen antes de la 34?
La lección 31, «No soy víctima del mundo que veo», y la 33, «Hay otra manera de ver el mundo». Las lecciones van en secuencia y todas te llevan hacia el mismo punto.
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