Lección 37: Mi santidad bendice al mundo
La Lección 37 enseña que al reconocer tu santidad la extiendes, y todo lo que tu mirada toca queda bendecido. Se practica bendiciendo con la mirada, sin predicar, y a cualquier persona que venga a tu mente.
Entender cómo tu santidad, al reconocerla, se extiende y bendice lo que miras
Ver por qué esta idea desarma la visión del sacrificio
Practicar en 3 minutos bendecir con la mirada, sin decir nada
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¿Cuántas veces has ido buscando un propósito, y después otro, y otro más? Piensa en esa búsqueda por un momento. La Lección 37 te dice algo que parece demasiado simple para ser verdad, y por eso vale la pena leerlo con atención.
¿Qué significa «Mi santidad bendice al mundo»?
Esta lección tiene un poder y una magnitud enormes. Como te explica Jesús en el curso, es la idea que desarma toda la visión del sacrificio. Cuando reconoces la santidad que hay en ti y empiezas a verla, no solo la ves: la estás extendiendo. Es energía. Y todo lo que tu mirada toca, en cada lugar donde se posa, queda bendecido.
Por eso «mi santidad bendice al mundo» es una consecuencia natural de reconocer la santidad en el interior. Viene de la Lección 36, donde viste que tu santidad envuelve lo que miras; hoy damos el siguiente paso: lo que envuelve, también lo bendice.
¿Qué pasa con la idea de perder y sufrir?
Nos lleva a un punto donde la idea de perder, de sufrir, de padecer, ya no tiene lugar. Es una idea que nos muestra la conexión que hay entre todas las cosas. Da igual si ves tu mano, una mesa, a un amigo o el cielo: tu mirada santa los está bendiciendo de manera natural cuando tu mente reconoce su santidad. Es una idea cuántica, y es para experimentarla, porque demuestra con claridad la conexión que hay entre todo. Esa conexión se da a través de la mirada, del sentir, y puede darse también a través de la palabra y de la expresión.
¿Cuál es el propósito que tanto buscas?
Aquí el curso te dice algo fundamental: esta idea de la santidad es la razón por la que estamos aquí. Reconocer esto, a eso vinimos. Ese es el propósito. Y finalmente era tan simple: venir a este plano y bendecirlo, traer luz a este mundo dormido y mostrar la pureza de Dios, del amor y de nuestra fuente. Si el tema del propósito te ronda hace tiempo, te dejo cuál es mi propósito en la vida y cómo darme cuenta.
Nuestra visión bendice al mundo, como dice el curso, sin predicar nada y sin decir nada. No hace falta andar por ahí bendiciendo. Solo nuestra mirada, nuestra presencia y la calidad que reconocemos en el interior. La santidad que somos nos rodea: está en el aire, en cada pequeña mota de polvo que se ve a través del sol.
¿Cómo practicar la Lección 37 hoy?
- Reconoce primero tu santidad, y luego extiéndela hacia todo lo que hoy compone tu mundo.
- Bendice con la mirada lo que veas, sin decir nada ni predicar nada.
- Como pide el final de la lección, bendice a cualquier persona que se venga a tu mente.
- Yo te diría más: bendice a cualquier persona que te cruces en la calle, y observa qué sucede en tu interior cuando tu mirada ve a través de la bendición.
Ese último paso es el que más enseña. No se trata de forzar una emoción, sino de observar qué pasa dentro de ti cuando miras así.
¿Qué cambia cuando la practicas?
Esta es la puerta, no solo para el fin del sacrificio, sino para dar un paso sustancial hacia el despertar de conciencia, donde todo, lo percibamos o no, está siendo bendecido. Los seres que despiertan y observan desde el amor son los que reconocieron la función de este mundo: bendecirlo, abrazarlo, sanarlo y reconocer a Dios en él. Si quieres entender más sobre esa función, lee qué significa ser maestro de Dios.
Si hoy no notas un cambio inmediato, está bien: una mirada se entrena de a poco. Y si a alguien en tu vida le tienes mucho resentimiento o dolor, no hace falta que lo cargues solo; busca también acompañamiento profesional. Hoy es un día sagrado, y esta práctica nos reconecta con nuestra fuente. Mañana, la Lección 38.
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¿Hay que ir bendiciendo a todos en voz alta?
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Preguntas frecuentes
¿Qué significa la Lección 37 de Un Curso de Milagros?
Que tu santidad, al ser reconocida, se extiende y bendice todo lo que tu mirada toca. Es una consecuencia natural de reconocerla en tu interior.
¿Cómo se practica la Lección 37?
Bendices con la mirada lo que ves y a cualquier persona que venga a tu mente, y observas qué sucede en tu interior cuando miras a través de la bendición.
¿Tengo que ir por ahí bendiciendo a todos en voz alta?
No. Nuestra visión bendice sin predicar ni decir nada: basta con la mirada, la presencia y la calidad que reconoces en tu interior.
¿Por qué se dice que desarma la visión del sacrificio?
Porque cuando ves tu santidad y la extiendes, la idea de perder, sufrir o padecer ya no tiene lugar, y se muestra la conexión entre todas las cosas.
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