Lección 38: Nada se resiste a mi santidad
Hay un problema en tu vida que llevas meses mirando de la misma manera, sin que se mueva. ¿Y si no se mueve porque aún no lo has mirado desde donde dice la lección de hoy? La Lección 38 hace esa propuesta, y lo hace con una afirmación grande.
¿Qué significa «No hay nada que mi santidad no pueda hacer»?
Con esta lección pasamos a un nivel aún más grande. Has reconocido que tu mirada es santa y que no hay pecado en ella, salvo que estés juzgando lo que ves. Eso lo usaste en la Lección 37 para descubrir el poder de ver todo con esa misma cualidad. Y te lo explico así: si la santidad está en tu interior, tiene que estar en cada cosa que ves. No puede ser personal ni individual, no puede estar solo en ti. De esa manera, esa santidad puede bendecir al mundo.
¿Y qué hago con mis problemas?
Quizá hay algo que todavía no crees posible, y que se deriva de las lecciones anteriores: tu santidad es lo que realmente eres. Todos esos problemas, situaciones y dificultades que aún hay en tu vida son situaciones que aún no han sido vistas a través de esta santidad.
¿Qué es la santidad? Es lo que realmente somos. Hagamos un pequeño ejercicio: imagina lo que eres. Ahora imagina que sueltas lo que imaginas que eres. Y fíjate qué queda. Lo que queda, sin dudas, es puro, completo y sagrado. Por eso lo que hacemos con estas lecciones es olvidar la idea que se ha inculcado en nuestra mente: que estamos separados de la mente de Dios.
¿Por qué existe el sufrimiento si soy santo?
Todos los problemas, las dificultades y el sufrimiento surgen solo de una mente velada, una mente egoica que no ve más allá de su propia nariz. El curso te dice que es hora de descubrir dónde nacen y cuál es la llave de la liberación completa. En una mente santa no puede haber sufrimiento, y en una mente santa no pueden sobrevivir los problemas.
Quizás se te viene un problemita y vas a verlo cara a cara. Y vas a descubrir que solo la idea del sacrificio, la idea de la culpa, la falta de conocimiento de quiénes somos realmente, el Hijo de Dios, como lo llama el curso, parte de esa mente amorosa, puede todavía sostener cualquier problema en tu mente. Si el miedo es lo que sostiene el tuyo, lee cómo liberarse del miedo con Un Curso de Milagros.
¿Cómo practicar la Lección 38 hoy?
- Durante tus sesiones, observa tu mente.
- Hazte esta pequeña pregunta, que te regalo: ¿dónde está ocurriendo esta mente? ¿Dónde están ocurriendo mis pensamientos y mis ideas? ¿Dónde estoy ocurriendo yo como ser?
- Deja que esa pregunta te lleve a entender que hay un Creador que está dándole vida a cada instante en el tiempo y a cada instante en la eternidad.
- Mira tus dificultades cara a cara, desde esta visión de santidad que te reconecta con todo lo que ves, con todo lo que sientes y con cada persona de tu vida.
No tienes que resolver el problema en ese momento. Lo que se te pide es mirar, preguntar y reconocer.
¿Qué cambia cuando la practicas?
La búsqueda de esta lección es que descubras el poder del cual emanas y, por imagen y semejanza, el poder que tienes. Con esta idea invertimos las leyes del mundo, como dice el curso al principio, para reconocer el poder real de abrazar, de sanar y de cumplir la función que vinimos a traer aquí. Para ver cómo se suelta esa creencia en la culpa, lee cómo soltar la culpa.
Si hoy tu problema no se mueve, no te presiones: la lección te invita a mirar, no a obligarlo a cambiar. Y si lo que atraviesas es un sufrimiento intenso, busca también acompañamiento profesional. Hoy es un día de apertura completa y de reconocimiento de quiénes somos. Mañana, la Lección 39.
Si quieres hacer el libro de ejercicios acompañado, lección a lección, súmate a la formación y accede a una media beca: Pide tu media beca.
Si primero quieres probar, empieza con el curso gratuito Maratón de Un Curso de Milagros: Empieza gratis aquí.

